La búsqueda del tesoro perdido

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Carlos Ogando.

Economista,Máster en Políticas Pública

La búsqueda de un lenguaje ético común es inseparable de una experiencia de conversión, mediante la que personas y comunidades se apartan de las fuerzas que tratan de aprisionar al hombre en la indiferencia o le mueven a levantar barreras contra el otro o contra el extraño. El corazón de piedra —frío, inerte e indiferente ante la suerte del prójimo y de la especie humana— se debe transformar bajo la acción del Espíritu, en un corazón de carne, sensible a las invitaciones de la sabiduría, a la compasión, al deseo de paz y a la esperanza para todos. Esta conversión es la condición de un verdadero diálogo. Juan Pablo II.

Y continúa diciendo: Solo progresivamente la persona humana accede a la experiencia moral y se hace capaz de decirse a sí misma los preceptos que deben determinar su actuación. Llega a este punto en cuanto que, desde su nacimiento, está situada en un conjunto de relaciones humanas, comenzando por la familia, que le permiten poco a poco tomar conciencia de sí misma y de la realidad en torno a ella.

Con las pequeñas acciones individuales podemos lograr grandes cambios colectivos, las transformaciones sociales deben comenzar en nosotros mismos y con el trabajo y buena voluntad de todos, podemos hacer que nuestra patria sea aun mas grande. Esta frase escrita por un pensador dominicano hace pensar que todavía podemos creer que se puede, y debemos apostar a que ganaremos el pleito a los pesimistas.

Se trata de que los jóvenes nunca dejen de soñar y de luchar para alcanzar sus sueños, que no hay fuerza mas poderosa que la voluntad. Decirle que nada se logra sin trabajo, sin disciplina, sin responsabilidad y que para triunfar hay que perseverar. Si la teología nos enseña el camino del bien y del mal; el primero sobre la ética y la moral y el segundo todo lo contrario. Dios siempre ha representado el camino bueno.

En esta época de tantos conflictos familiares y políticos, donde los intereses personales se están imponiendo sobre los intereses colectivos, se hace necesario retomar aquellos valores naturales y espirituales que siempre se han tomado de referencia cuando la sociedad entra periodo de crisis moral y ética y que por mas esfuerzos que hace el gobierno, no encuentra forma adecuada de pararlo.

Caminando y observando las acciones de las personas, algunas sin pensar con su accionar dañan el medio ambiente y otros preocupados les advierten de sus acciones que no son correctas y así vemos como cada uno de nosotros puede contribuir a mejorar las acciones de la gente, sobre todo si actúan mal. No hay que esperar que una autoridad aplique la ley o le exija a un ciudadano que la cumpla, nosotros tenemos el deber por el cumplimiento de la ley y podemos convertirnos en vigilantes del bien.

La sociedad de hoy necesita de ciudadanos que se preocupen por tener un mejor planeta, más compatible y para eso necesitamos cuidar los recursos que poseemos. Si Medio Ambiente se hace de la vista gorda con los daños que las personas irresponsables le causan, vamos a protestar y unirnos contra aquellos que depredan el medio ambiente y hacen mal; contribuyendo con las autoridades para que sean sancionados.

Aboguemos por el bien común, apartémonos del egoísmo y las bajas pasiones; valoremos nuestro hogar, que es la tierra, nuestras familias, amemos y trabajemos a favor de nuestro país, que es trabajar para nuestros hijos. Sobre todo, hagamos el bien y mantengamos presente a Dios en nuestras vidas y en nuestros corazones. Hace mas de dos mil años que fueron rescatados los valores del amor y la buena costumbre, con ese líder llamado Jesús, él marcó la nueva era que vivimos.

Ustedes pueden ayudar a cambiar las cosas que están mal, combatir lo malo con nuestro accionar, seguir luchando y no rendirse. son de los valores que debemos predicar. Saber que las dificultades crean el impulso revolucionario. Es importante obtener la dignidad de que la sociedad te recuerdes por tus buenas obras y por tus mejores aportes para el país, siempre del lado de los mejores intereses nacionales, no personales.

Hoy quiero orientar los jóvenes y decirles que están en su mejor tiempo para construir todo aquello que se han propuesto en sus vidas, que es el mejor tiempo para trabajar en lograr sus sueños. Sugerirle que se aparten de los vicios y de los caminos malos. Es el tiempo para abonar el terreno que se quiere cultivar, esta frase tan bonita es de Lolita Suarez escrita como deseo de ella para la juventud.

Muchas veces la juventud anda sin rumbo sin darse cuenta que el camino está ahí y que solo hay que recorrerlo, que lo que agiliza recorrerlo es estudiar y trabajar, saber que su recorrido es difícil y que solo con perseverancia y esfuerzo se puede alcanzar. No deje todo al gobierno, intégrate. Sed parte del progreso, participa y, ve las cosas de manera positiva.

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