Por: FRANCIA MARTINEZ
Delincuencia, desempleo, inseguridad, corrupción y el costo de la vida, son algunos de los principales malestares que afectan desde hace mucho tiempo a nuestro país.
Todos estos males son como heridas profundas qque sangran, que todos podemos ver; que muchos pueden curar y saben cómo hacerlo, pero, por negligencia o poco interés solo se le pone un bandita o curita, para cubrirlas y ocultar el estado crítico en que se encuentran.
Pero en muchas ocasiones, ni de las banditas o curitas gozan las heridas, por lo que cogen infección y empeoran, a tal punto que se pierden las esperanzas de que llegue alguien capaz de encontrar una solución y como diría mi abuela mamá Nuna, lo grande del caso es que los llamados a sanar esas heridas las tienen en frente de sus propias narices.
Nuestra provincia San Cristóbal, no escapa a estos males y sucumbe con heridas abiertas, cómo ejemplo citaré, el caso del estadio Rosendo Sepulveda, el tránsito que por más que muevan las fichas algo no termina de encajar y la falta de acciones de nuestras autoridades para contrarrestar dichos males, a los que tal parece les resulta mejor, anestesiar a los que pudieran hacerle frente y denunciar esas heridas.
Nos urge que sin politiquerías baratas, se gestionen soluciones, pues los problemas de San Cristóbal nos golpean de una u otra manera a todos, y sea quien sea, que esté como autoridad, su deber es gestionar y solucionar.