La frustración se apodera de la población de San Cristóbal ante la ausencia de una institución que ejerza su rol de controlar los ruidos en esta población los cuales afectan la calidad de vida de los ciudadanos y provocan enfermedades como presión alta, Estrés, depresión, Perturbaciones del sueño, perdidas auditivas entre otras.

Desde las seis de la mañana se inician los bocinazos, aceleración de motos sin silenciador, guaguas anunciadoras, vendedoras de aguas, camioneros,guaguas de conchos entre otros que expanden sus ruidos sin que ninguna autoridad intervenga para controlar la situación.

Entre las instituciones llamadas a actuar en contra de este flagelo está el cabildo municipal, Medio Ambiente, la Digesset entre otras pero cada una deja que el peligro corra sin tomar ningún tipo de medida a los fines de hacer cumplir la ley

esa situación mantiene en zozobra instituciones de servicios como son las clínicas y hospitales,las escuelas publicas y los colegios además de los lugares en donde se ofrecen servicios como oficina publicas y privadas entre otros.