Es imposible tocar este tema sin exponerte a los desafectos de personas cercanas y que estimamos, mas mi compromiso con la verdad está por encima de mí misma.
Este tema ha tenido cuatro frentes desde donde se vierten opiniones diversas, se producen enfrentamientos y manifestaciones de animadversión entre uno y otros. Los primeros dos frentes son los llamados pro-haitianos y los patriotas o nacionalistas, ambos se acusan y descalifican mutuamente, al punto, que este tema ha sido la manzana de la discordia entre antiguos aliados políticos; del otro lado está la ONU, que reúne en una gama de instituciones afines sus ideas sobre Haití (USAID, OEA, ACNUR, ONGS, iglesias, etc.) y por último, el Estado dominicano.
A todos, les critico que hagan una defensa a ciegas de sus posiciones sin aclarar algunos puntos que serían interés de todos conocer, por ejemplo: pocos dominicanos saben que por acuerdos politiqueros los presidentes Lilís, Horacio Vásquez y Trujillo, cedieron aproximadamente el 8% de lo que es Haití hoy, de modo que sus acólitos no pueden hablar de patriotismo; también el pueblo debe saber por qué la izquierda dominicana no defiende los ideales de Duarte frente a Haití igual como lo hace frente a los que ellos llaman “gringos”.
El ciudadano de a pie debe saber que Haití es nuestro segundo socio comercial, con exportaciones que rondan los 10 mil millones de dólares cada año, que la subsistencia de las provincias fronterizas de Pedernales, Jimaní, Elías Piña y Dajabón depende en un 90% del comercio formal e informal con esa nación.
Quise enumerar estas cosas, pues a medida que desmontemos algunos mitos podemos ir buscando la salida ideal a un conflicto que nos atañe a todos, por ejemplo: el Estado ni nadie ha medido el grado de consanguinidad de la mezcla que se ha dado en la frontera, bateyes y zonas turísticas, digo esto, porque hay medidas que se toman y están afectando a muchos dominicanos; están dividiendo familias, pero nadie habla de eso.
Desde Trujillo para acá, todos los presidentes van a los foros internacionales a hablar como papagayos, sin embargo el único que tiene una idea clara para resolver el problema es el Dr. Leonel Fernández. En este sentido, yo respeto mucho a los patriotas, duartianos y nacionalistas, pero cuando se les pregunta, ¿Cuál sería la solución al problema?, te responden: “ellos allá y nosotros aquí” o “que hagan el muro”, pero una visión tan simplista yo se la aceptaría a un ciudadano común, pero no a intelectuales que opinan distinto, porque saben de historia, geopolítica, economía y de sociología.
Quiero terminar la primera parte de este tema con una anécdota: “Un señor vendía periódico y tenía un perro, un transeúnte va el lunes a comprar un periódico y escucha al perro quejarse, al pasar el martes, compra otra vez el periódico y contempla la misma escena; ya el viernes se decide a preguntarle al vendedor de periódicos -¿señor, que tiene el perro?, – Nada, le responde el vendedor, el transeúnte le dice ¿Cómo que nada? Lo veo gimiendo la semana entera. El vendedor le responde, es que está sentado sobre un clavo y él prefiere quejarse que moverse”.
Exactamente eso pasa con los cuatro frentes que hablan y discuten a diario este tema, ninguno tiene una propuesta, ni un plan integral, igual que el perro del vendutero siguen quejándose encima del clavo, en vez de moverse y elaborar entre todos una propuesta para resolver el problema, a pesar de que en esos grupos existen intelectuales de todas las áreas que tienen sobrada capacidad para cambiarle el rumbo a esta problemática, pero no se deciden, porque es mejor dar recomendaciones desde un escritorio.
Ya basta de eso, vamos al campo de batalla y como dominicanos salvemos nuestra Patria, pero con acciones, no con palabras. En la próxima entrega estaremos presentando nuestra propuesta con una visión holística del problema, pues tal como dice el apóstol Santiago en su carta pastoral capítulo 2:26: ”la fe sin obras es muerta”.