El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, fue diagnosticado este lunes con laberintitis tras sufrir un episodio de vértigo que lo obligó a someterse a exámenes clínicos en un hospital de Brasilia y a cancelar parte de su agenda oficial. Así lo informaron fuentes del gobierno brasileño y del hospital Sirio-Libanés, donde fue atendido.
La laberintitis es una inflamación del oído interno que puede causar vértigo, mareo, pérdida del equilibrio y náuseas. Aunque no suele ser una afección grave, los episodios pueden resultar incapacitantes temporalmente, sobre todo en personas mayores.
Pese a estos antecedentes, el presidente ha mantenido una agenda activa desde su retorno al poder, con viajes oficiales a países como China, Japón, Rusia y Vietnam. En enero de este año, tras declarar que se encontraba recuperado, retomó su rutina de actividades diplomáticas y reuniones con autoridades locales e internacionales.
La laberintitis es una inflamación del oído interno que puede causar vértigo, mareo, pérdida del equilibrio y náuseas (Imagen Ilustrativa Infobae)Sin embargo, su estado de salud ha generado interrogantes sobre una eventual candidatura en las elecciones presidenciales de 2026, algo que Lula no ha descartado públicamente. En entrevistas recientes, ha insistido en que su decisión dependerá de su condición física en los próximos años. “Solo seré candidato si estoy bien de salud y con energía para gobernar”, afirmó en diciembre de 2023.
En paralelo, su adversario en los comicios de 2022, el ex presidente Jair Bolsonaro, de 70 años, también enfrenta problemas de salud. En abril pasado se sometió a una nueva cirugía abdominal como secuela del atentado con arma blanca que sufrió en 2018 durante un acto de campaña. A pesar de estar inhabilitado políticamente y enfrentar procesos judiciales, Bolsonaro ha declarado que espera postularse nuevamente en 2026.
Lula, mientras tanto, ha visto caer su índice de aprobación, presionado por una inflación persistente y desafíos económicos. Según una encuesta de Datafolha publicada en marzo, su gobierno cuenta con un 35% de aprobación, mientras que un 33% lo evalúa negativamente.
Según una encuesta de Datafolha publicada en marzo, Lula cuenta con un 35% de aprobación, mientras que un 33% lo evalúa negativamente. (Tingshu Wang/AP)La salud del presidente, en este contexto, se ha convertido en un factor adicional de incertidumbre de cara al futuro político del país.
Por ahora, el Palacio de Planalto no ha informado si Lula retomará sus actividades el martes ni si se modificará su agenda para los próximos días.
(Con información de EFE y AFP)





