Por Araceli Aguilar Salgado

«La humanidad debe darle al niño lo mejor de sí.»  Declaración de Ginebra sobre los Derechos del Niño, 1924

Panorama actual

A menos de seis meses de la apertura de la Copa Mundial 2026, la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) no ha implementado un marco claro e integral para proteger a niñas y adolescentes de daños como la trata de personas, la explotación sexual, el trabajo infantil y el desplazamiento familiar, según denunció Human Rights Watch.

En 2018, cuando se otorgó la sede a Estados Unidos, Canadá y México, la FIFA prometió crear una Estrategia de Derechos Humanos, con protocolos de salvaguarda de la niñez y coordinación entre las 16 ciudades anfitrionas. Sin embargo, siete años después, estas promesas fueron diluidas y no existe una política integral que garantice la protección de las infancias.

México: cifras alarmantes

  • México es el segundo destino mundial de explotación sexual infantil, según la Comisión de Turismo.
  • La REDIM documentó entre 2015 y 2025 un total de 2,963 víctimas de trata de 0 a 17 años, de las cuales 2,218 fueron mujeres.
  •  La Ciudad de México, sede de múltiples partidos, concentró el 23% de las víctimas, y casi el 80% fueron niñas y adolescentes.

Este fenómeno responde a dinámicas patriarcales y desigualdades históricas que colocan a las mujeres en posiciones de subordinación. Como señala la investigadora Rosa Cobo Bedía, el negocio sexual convierte los cuerpos y la dignidad de las mujeres en mercancía, respaldado por el capitalismo y las estructuras patriarcales.

Riesgos de los mega eventos deportivos

El informe Keeping the Game Safe advierte que los mega eventos deportivos, como el Mundial, atraen a redes de trata y explotación infantil.

  • Multitudes grandes y densas incrementan la probabilidad de que niñas y niños se pierdan o sean víctimas de violencia.
  • El personal de seguridad sobrecargado limita la protección eficaz.
  • Los proyectos de desarrollo urbano pueden provocar desplazamientos familiares y marginación comunitaria.

Reformas y acciones recientes

En septiembre de 2025, la Comisión de Turismo aprobó reformas a la Ley General de Turismo para prevenir la trata de personas y la explotación sexual infantil. Estas medidas obligan a prestadores de servicios a solicitar identificación oficial y acreditar vínculos familiares.

No obstante, persisten limitaciones:

  • Falta de mecanismos de seguimiento.
  • Riesgo de ineficacia en la aplicación.
  • El 28.9% de las víctimas fueron captadas por personas de su propio entorno familiar, según el Consejo Ciudadano.

Iniciativas conjuntas

Durante el Mundial 2026, UNICEF, la Asociación Nacional de Cadenas Hoteleras (ANCH) y el Consejo Ciudadano unirán esfuerzos para:

  • Fortalecer entornos seguros en hoteles, comunidades y espacios públicos.
  • Implementar campañas nacionales de prevención y detección temprana.
  • Promover herramientas de reporte accesibles en plataformas digitales.

Exigencias a la FIFA

Human Rights Watch subraya que la FIFA no puede eximirse de responsabilidad. Se exige:

  • Capacitación obligatoria en protección infantil.
  • Normas vinculantes de salvaguarda en todas las sedes.
  • Personal especializado en cada ciudad anfitriona.
  •      Diseños de estadios centrados en la niñez y medidas contra el trabajo infantil.
  • Una política uniforme de protección aplicable en Estados Unidos, México y Canadá, adaptada a los contextos socioeconómicos y legales.

El Mundial 2026 representa una oportunidad única para demostrar que el deporte puede ser un espacio seguro y digno para las infancias. El torneo puede ser recordado como un festival de paz y dignidad, o, por el contrario, como un evento marcado por la indiferencia ante la explotación y el abuso.

La diferencia dependerá de la capacidad de la sociedad, las instituciones y la FIFA para garantizar que la celebración del fútbol no se convierta en un terreno de silencio y violencia.Sin políticas claras y acciones contundentes, el Mundial corre el riesgo de transformarse en un catalizador de violencias y abusos, exponiendo a niñas, niños y adolescentes a situaciones de vulnerabilidad que contradicen el espíritu mismo del deporte.

El fútbol, como fenómeno global, debe ser un instrumento de unión y justicia, no un escenario de explotación. Por ello, la responsabilidad de los organizadores y de la comunidad internacional es indelegable: proteger la dignidad humana y salvaguardar el futuro de las infancias.

El Mundial 2026 será un espejo de nuestra capacidad colectiva para elegir entre la indiferencia o la acción, entre la explotación o la dignidad. La historia juzgará si este evento se convirtió en un símbolo de paz o en un recordatorio de las omisiones que permitieron la violencia.

«No hay causa que merezca más alta prioridad que la protección de los niños.»  Nelson Mandela