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Pero poco a poco la atención gira hacia los miles que quedaron en la calle y para quienes no hay suficiente alimento, según advirtió el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

Muchas de esas personas permanecen en estacionamientos, canchas deportivas o precarios campamentos a la intemperie.

«Aquí no estaba entrando nada (de ayuda). Desde anoche comenzaron a traernos agua (…). El sol nos está quemando, la mayoría no tiene carpas», relató a la AFP Fátima Berroterán, de 56 años, residente de un condominio de La Guaira que sufrió graves daños.

«Nos hacen falta medicamentos. Aquí hay muchas personas discapacitadas, la mayoría de los que viven aquí vienen damnificados de la tragedia de Vargas», añadió la mujer sobre otro desastre que dejó miles de muertos en la región en 1999 por gigantescos aludes de lodo y piedra.

El gobierno contabiliza casi 13,000 damnificados por los terremotos, cifra muy lejana del estimado de la ONU de hasta siete millones de personas en esa condición.

Muchos de ellos denuncian negligencia de las autoridades, mientras opositores exiliados pidieron el miércoles a Estados Unidos apartar de la reconstrucción al gobierno, al que acusan de corrupto.

El oficialismo, que estrechó relaciones con Washington tras la captura de Nicolás Maduro en enero, anunció el miércoles que prepara un «proceso acelerado de construcción de vivienda».

Será una labor titánica, pues unos 58,000 edificios resultaron dañados o destruidos, según observaciones satelitales de la NASA.

Estados Unidos tiene desplegados unos 2,000 efectivos para ayudar en la emergencia, informó el miércoles el general Francis Donovan, jefe del Comando Sur.

– Riesgo de enfermedades –

El Programa Mundial de Alimentos de la ONU solicitó a la comunidad internacional 50 millones de dólares para asistir a unas 500,000 personas durante tres meses.

Antes de la tragedia, la ONU cifraba en casi 8 millones las personas que necesitaban ayuda humanitaria en Venezuela, sumida en una grave crisis. Su oficina para los refugiados alertó sobre tensiones en aumento por el acceso «limitado» a la asistencia.

A la urgencia de alimento y refugio se suma el riesgo de epidemias. La Organización Mundial de la Salud advirtió de la «presión extrema» sobre los servicios sanitarios y el riesgo de enfermedades virales o infecciosas.

Un total de 27 países han movilizado especialistas y perros para buscar sobrevivientes, según la ONU.

El organismo anunció que suministrará 10,000 bolsas mortuorias, aunque espera que el balance final sea inferior. Asimismo, cifra las pérdidas en 6.700 millones de dólares, 6% del PIB del país petrolero.