Por LEONARDO CABRERA DIAZ
Ella, es mi antónimo
mi anverso; lo opuesto
el paso de avance,
mi reverso
la resta de mi suma,
la suma de mi resta
Ella, mi sobresalto,
mi espanto
frontera es,
donde mi orgullo cede
ruega y suplica
confín donde mi yo abjura
altar donde mi ego cesa, se rinde…claudica.
Ella, antítesis de todo
cuanto opino,
Por la que dudo de lo que afirmo
razón o motivo por el que, a veces, callo
y contrariado,
me contradigo
Ella, imagen que devuelve el espejo,
cuando en él me miro
Ella no es pensamiento que llega
ni el que viene, ni va,
es el que vive en mi
el que siempre está
Ella se enoja cuando estoy
igual si tardo o me ausento
Ella se irrita si tras sus berrinches y rabietas
Trato de abrazarla o algún beso intento
En fin, ella se «quilla” por esto, por lo otro y hasta por aquello
Se enfurece, si cariño y amor procuro
si no lo hago,
algún embullo tengo
Ella, es un joder y no amanece
la versión moderna de Jantipa de Sócrates
un caso serio, un loco enredo
El afán que hace falta,
que me arma y desarma
que me inquieta y da calma
El amor que me llega al alma
Mi tipa, la quiero.
Con Dios siempre, a sus pies





