Marta Quéliz-Listin Diario
Elisa Lorenzo Favián y Deborah Mateo Sierra son dos maestras comprometidas. Su trabajo no se limita a sus responsabilidades de enseñanza en las aulas. Trasciende a la comunidad de Najayo en Medio, en Yaguate, San Cristóbal.
Fue Luz Ovando, una colaboradora de este medio, quien descubrió el gran aporte que están haciendo estas mujeres para transformar la comunidad a través del conocimiento y la superación.
Aceptada la visita, se cuadró el día. Llegaron una hora antes de lo previsto. El entusiasmo por contar sobre lo que hacen para favorecer a la mujer, a las familias, a la comunidad y, por supuesto, al país las tenía inquietas. No se les dejó esperando. Todo se adelantó. Es impresionante escucharlas explicar cómo funciona el proyecto ‘Aprende y Emprende’.
Llegaron muy bien puestas a LISTÍN DIARIO, con un tshert personalizado con el logo del Liceo Profesor Leoner Antonio Mateo Vallejo. ¡Oh! ¿Ese nombre del centro es Leoner con R? Elisa respondió que sí. El apellido de ella también llamó la atención. Es Favián, con V. Los comentarios se hicieron para que se relajaran durante la entrevista. Dio resultado el recurso. En cuestión de unos minutos, estaban listas para hablar de la novedad que ya realizó su primera graduación con 52 damas investidas.

Elisa y Deborah en el Listín DiarioJosé Alberto Maldonado
¿Cómo nace el proyecto?
Elisa respondió. “Nosotras dos somos maestras de ese liceo, ella es profesora de Química y yo imparto la materia de Artística. Un día decidimos unir voluntades para ayudar a las mujeres de la comunidad a salir hacia delante”. Con esto también querían asegurarles a sus alumnos que tuvieran a su madre en casa, y no trabajando como doméstica fuera del pueblo.
Cada una en su área, decidió aportar para impartirles clases a las mujeres que se motivaran a aprender algún oficio. Con los conocimientos de Química de Deborah, comenzaron a enseñarlas a elaborar jabones artesanales. En una segunda etapa aprendieron hacer otros productos, y en la tercera, para el cuidado capilar. También fabrican para la higiene del hogar.
La creatividad de Elisa las ayuda a que su mercancía tenga una bonita imagen. “Las enseño a trabajar con el diseño de las etiquetas, y también a que usen la tecnología para promocionarlo hacen”. Los hijos se involucran para ayudar a las madres a utilizar las redes. Es un con todo que encuentran las participantes en este proyecto que cada vez crece más.

Feria que realizaron bajo el proyecto Aprende y EmprendeFuente externa
Deborah también aprovechó para resaltar el apoyo de la comunidad. “Como son de escasos recursos, a algunas de ellas las han ayudado sus familiares, y así han buscado la forma de cumplir con el programa que hemos establecido para concluir el curso. Algunos empresarios de la comunidad también han dicho presente”. A esta cita, le añade que los primeros insumos para iniciar las clases, los aportó Rosendo Carmona, director del liceo para el que ellas laboran.
Llamado a los bancos
“Algo bien importante que queremos destacar es que nos gustaría que alguna institución bancaria se motive a apoyar a algunas de estas mujeres, pues muchas viven en extrema pobreza y no cuentan con ningún apoyo para adquirir los materiales para la fabricación de los productos”. Esto lo cuenta Elisa confiada al igual que Deborah en que a través de los programas de Responsabilidad Social, algún banco se interesará en darles la mano.
‘Aprende y Emprende’ ahora va por los jóvenes
En su definición registrada sobre lo que hacen, Elisa Lorenzo Favián y Deborah Mateo Sierra tienen muy claro a lo que se están enfrentando sin fondos suficientes para cumplir sus sueños y los de las mujeres que están ayudando.
Así lo tienen contemplado: “Aprende y Emprende y es un proyecto educativo que nace de la preocupación de la comunidad educativa y la Asociación de Padre, Madres y Amigos de la escuela (Apmae) por fomentar en la escuela y comunidad el emprendimiento y a la vez, fortalecer en nuestra localidad la relación escuela-comunidad”.

Elisa y Deborah junto a participantes del programa Aprende y emprendeFuente externa
Pero su trabajo no es tan simple como tener una pretensión. Llevado a la práctica les ha costado mucha entrega y mucho sacrificio. No sólo ponen al servicio de las mujeres de la comunidad, sus conocimientos y su tiempo, sino que se involucran en la búsqueda de ayuda para que ellas puedan cumplir con el programa establecido para los cursos.
Las protagonistas de esta historia han empeñado su descanso para trabajar con las familias en Najayo en Medio. “Deborah y yo nos juntamos y conversamos sobre cómo podíamos hacer para contribuir con el desarrollo de nuestro entorno”. Fue entonces cuando identificaron una problemática que se pudiera abordar y que lograra una integración o conexión escuela comunidad, creando lazos y comunicación permanente.
Base sobre la que trabajan
No trabajaron a lo loco. Antes de ver cómo aportaban a su amada comunidad de una forma integral, hicieron varios levantamientos que dieran luz a sus ideales. La falta de fuente de empleo se imponía entre los tantos problemas y las carencias que abundan en Najayo en Medio.
“Vimos en esa zona rural donde vivimos no existen fuentes de empleo y que sus habitantes tienen pocas vías para el desarrollo económico”. Crear esas oportunidades era la tarea. No perdieron tiempo y le plantearon al director del Prof. Leoner Antonio Mateo Vallejo, Rosendo Carmona, y a Raimundo González Guzmán, presidente de Apmae, la iniciativa con la que querían plantear un antes y un después en el lugar.

Elisa y Deborah creadoras de Aprende y EmprendeFuente externa
Ambas sabían que lo que fuera debían hacerlo a través de la escuela para darle más peso al proyecto. Es ahí cuando la maestra Deborah, da rienda sueltas a sus dotes de altruismo y, junto a Elisa le dieron forma a lo que hoy ha permitido que muchas mujeres tengan una fuente de ingreso sin salir de sus hogares.
Expansión
En principio, el proyecto buscaba impactar al menos 50 familias en su primera etapa, pero el alcance ha sido tal que, hoy día se ha duplicado la cantidad. Esto las ha obligado a ellas a diversificar sus propuestas. En espera tienen alrededor de 100 y, en carpeta también quieren incorporar nuevas técnicas para la fabricación de otros productos. Vinos artesanales son de los que están en la lista.
Tanto quieren ayudar que, este año escolar que pronto iniciará, y con el que también comienzan las clases del proyecto, no sólo abre una brecha para las mujeres que esperan para prepararse, sino que también expandirá su intención a jóvenes que deseen aprender a fabricar productos de los que se usan en el lavado y limpieza de vehículos. Entre ellos ‘armor all’, en buen dominicano: “amorol”, y otros que le faciliten hacer un trabajo de calidad y cobrar por lo justo.
“Porque lo que buscamos es eso, que padres y jóvenes encuentren cómo generar ingresos sin salir de la comunidad y haciendo las cosas bien. Y qué mejor que la escuela para contribuir a esto. Ya no es sólo desde las aulas que ayudamos, sino desde nuestras intenciones y deseos de aportar al desarrollo de nuestro entorno”. El comentario es de Elisa, quien anhela, al igual que Deborah, que otros profesores contriubuyan la integración de la escuela-comunidad.
“El proyecto ‘Aprende y Emprende’ ha sido adaptado a las características de la comunidad, ya que la elaboración de productos químicos es algo que resulta asequibles y genera mucha ganancia. Al motivar a las mujeres a establecer sus propias marcas y a publicitar sus productos, se fomenta su lado creativo brindando una dinámica de ventas que provoca un movimiento económico en cada familia”. Ojalá otras escuelas se suban al tren de la modernidad, y trabajen mano a mano con las localidades para el logro de una mejor sociedad.





