Los bebés no son los únicos que necesitan un descanso amplio y reparador; los adolescentes de entre 13 y 18 años también lo precisan, como mínimo nueve horas de sueño nocturno, pero diferentes causas lo dificultan, como el uso de dispositivos tecnológicos o que no tienen unos hábitos del sueño adaptados a sus necesidades vitales. “Su organismo en desarrollo continuo a esta edad implica procesos hormonales, metabólicos y neuropsicológicos, muchos de los cuales se producen durante el sueño”, explica Darío Fernández, médico y psicólogo clínico experto en medicina del sueño y autor del libro Tratamiento integral del insomnio en cuatro semanas.

Las consecuencias para los jóvenes que no duermen de manera adecuada son diversas. “Alteración del metabolismo, predisposición al sedentarismo, dolor de cabeza, problemas gastrointestinales, obesidad y diabetes, además de dificultad en el aprendizaje y en la función memorística”, explica Fernández. La falta de sueño de calidad en ellos también afecta a su conducta. “La fatiga disminuye las ganas de socializar y provoca irritabilidad, desmotivación, negatividad, falta de iniciativa y predispone a la depresión en la edad adulta”, añade este especialista en medicina del sueño.

Los móviles son adictivos y afectan al descanso nocturno de los jóvenes. “Con su luz se inhibe la secreción de la melatonina (hormona del sueño), por lo que impide conciliar el sueño; se reducen las horas de descanso y se genera inquietud por los mensajes y páginas consultadas”, continúa el mismo psicólogo. Fernández menciona otras causas por las que el sueño se puede ver alterado a esta edad: “Suele ser el momento del inicio del consumo de drogas mal llamadas blandas, como el alcohol, el café, el tabaco o las bebidas excitantes, además de los procesos hormonales que implican la búsqueda de la identidad y la rebelión contra normas, como puede ser la hora de ir a dormir”. Este experto apunta a más causas que desembocan en un sueño inadecuado de los adolescentes, como:

  • Los horarios irregulares, que se intentan compensar con más horas de descanso los fines de semana para suplir la carencia acumulada durante el resto de la semana.
  • Las siestas largas y tardías de más de 30 minutos.
  • Infravalorar la importancia del sueño para la salud por parte de los menores, que lo experimentan como una pérdida de tiempo.

Las peculiaridades del descanso de los jóvenes

Los adolescentes tienen ciertas singularidades a la hora de dormir, que están determinadas por su proceso de maduración. “Un ritmo circadiano retrasado en la hora de inicio del sueño,