Al igual que pasa con las mujeres, los hombres también tienen un umbral de edad en el cuál su deseo sexual comienza a disminuir. En este caso, según la investigación publicada por la Revista Argentina de Endocrinología y Metabolismo, esto sucede a partir de los 40, profundizándose a partir de los 60.

Esto se debe principalmente a la baja producción de testosterona, la cuál baja entre un 1% y un 1,5% por año a partir de los 40 años, según asegura el estudio. Esto es lo que se conoce como andropausia.

No sólo disminuye el deseo, sino que también aumenta la dificultad para lograr y para mantener una erección. También disminuyen las erecciones nocturnas y se requiere una mayor necesidad de estímulos visuales y físicos para alimentar la líbido.