El coronavirus ha empeorado la vida laboral de muchas personas. Muchos hemos tenido que aislarnos de nuestros colegas; otros han sido despedidos por empleadores que citan los costos de la pandemia.
Pero quizás el impacto más grande ha sido en los servicios de salud y los asilos de ancianos.
Meses de covid-19 han dejado la salud mental de muchos profesionales de la salud en un punto de quiebre, según Claire Goodwin-Fee, quien dirige en Reino Unido la organización Frontline19 con su colega terapeuta Ellen Waldren.
La organización ofrece terapia gratuita a los trabajadores de salud y se financia con donaciones.
Estoy esperando el titular que diga: «El doctor se suicidó a causa de la pandemia». Va a suceder. Si no es hoy, será pronto porque están devastados y quieren que la gente lo sepa.
Hay una gran cantidad de ansiedad. La gente se siente enferma por ir al trabajo y lo que van a ver allí.
Están viendo múltiples muertes en un turno: alguien el otro día vio morir a ocho o nueve personas.
Alguien más se puso en contacto con nosotros y dijo: «Sé que para cuando vuelva mañana a mi turno, seis de mis pacientes no estarán allí».
¿Cómo me las arreglo? El personal del Servicio Nacional de Salud (NHS) (de Reino Unido) quedó ‘traumatizado’ por la primera ola de covid.
El personal de primera línea no tiene tiempo para procesarlo, por lo que se repite un trauma tras trauma tras trauma.
Y, sin embargo, estas personas se van a casa, cenan, intentan relajarse lo mejor que pueden, se levantan, se lavan, todo el tiempo preocupándose por si van a infectar a las personas con las que viven.
Algunas personas funcionarán en piloto automático, hasta el momento en que físicamente no puedan más, pero están siendo empujadas al límite.
«Apoyó la cabeza sobre el escritorio y lloró
Vimos un médico, que tiene una familia joven pero que se mantiene separado de ellos, que estaba traumatizado por el hecho de que había perdido a dos de sus colegas por covid.
En un turno perdió a cinco pacientes bastante rápido y tan pronto como se liberaron esas camas, se llenaron y entraron más pacientes.
Luego tuvo que telefonear a los familiares de las personas que lamentablemente habían fallecido. Dijo que no estaba equipado para hacer eso, que no sabía qué decir.
Colgó el teléfono y apoyó la cabeza en el escritorio y lloró. Dijo: «Ya no puedo manejarlo».
Se está llamando a los paramédicos a hacer turnos en los que van a las casas. Y nos dicen que miran a la gente y saben que van a morir porque están muy enfermos.
Uno de esos eventos puede suceder y probablemente se podría manejarlo con el soporte adecuado. Pero esto está sucediendo muchas veces. ¿Cómo se supone que alguien pueda enfrentar eso?
«Es horrible lo que sucede»
l personal de los asilos de ancianos ha luchado mucho durante la pandemia.
La dedicación y la compasión hacia las personas que cuidan es asombrosa, es inspirador.
Muchos de ellos se mudaron a las residencias porque no querían arriesgarse a la contaminación trayendo algo de sus casas.
Algunos dijeron que han perdido al 70% de las personas en estos hogares.
Han lavado y vestido sus cuerpos y estas son personas con las que han tenido relaciones; los han alimentado, cuidado, hablado con ellos, y han compartido recuerdos.
Luego tienen que vestirlos para sus últimos momentos y volver a casa o subir y tratar de relajarse…¿cómo puede alguien enfrentar eso?
Es horrible lo que sucede. Es absolutamente horrible y los hogares de ancianos fueron ignorados durante mucho, mucho tiempo y necesitan apoyo desesperadamente.
Algo que recuerdo -me rompió el corazón-, recibimos un correo electrónico en la organización al comienzo de la pandemia en el que alguien preguntaba de manera muy tentativa: «¿Supongo que este servicio no se aplica a las personas en hogares de ancianos?»
Y dije «sí, por supuesto que sí, ¿por qué no?» Y dijeron «porque no somos un servicio profesional».
Es desgarrador que estas personas que están capacitadas profesionalmente, que están salvando la vida de numerosas personas, sean tratadas tan mal.





