El Banco de Reservas en San Cristóbal se ha convertido en un «verdugo» de las personas mayores de edad que acuden a esa institución a realizar algunas operaciones al colocar personal de seguridad «guachimanes» a dirigirlos en las filas sin que éstos se percaten de las condiciones de vulnerabilidad que tienen.
La situación se complica ahora que la institución dos sucursales que posee en esta ciudad cerró una para repararla y de los cuatro cajeros automáticos que tiene solo uno funciona y en la mayoría de los casos no tiene efectivo para que las personas puedan hacer sus operaciones.
Las personas en las filas duran entre tres y cinco horas en muchas oportunidades en medio de un sol enloquecedor porque deben hacerla en las aceras de las calles sin reparar en los protocolos contra en coronavirus.
«Llevo aquí tres horas y media para entrar al banco y aun me queda mas de una pues los operadores dentro de la entidad son lentos y trabajan con grupos selectos que no hacen filas» dijo una señora de mas de 70 años
El Banco de Reservas en San Cristóbal no tiene autobanco y en sus alrededores de se crea un caos en el transito debido a que tampoco tiene parqueos para que sus clientes puedan hacer sus operaciones





