AP

Miami, Florida.Funcionarios de Estados Unidos viajaron en secreto a Venezuela este fin de semana en un intento por descongelar las tensas relaciones con el mayor aliado del presidente ruso Vladimir Putin en Latinoamérica, un país petrolero cuyo reingreso al mercado energético estadounidense podría mitigar las repercusiones económicas de un posible embargo al petróleo ruso.

De momento se desconoce cuál fue el resultado de las conversaciones con el gobierno del presidente Nicolás Maduro.

La inesperada visita ocurre luego de una labor de varios meses por parte de intermediarios —cabilderos estadounidenses, diplomáticos noruegos y ejecutivos de empresas petroleras— que le han pedido al presidente estadounidense Joe Biden reevaluar la campaña de “máxima presión” contra Maduro que heredó del gobierno de Donald Trump.

Pero la arriesgada idea de contactar a Maduro —quien se encuentra sujeto a sanciones económicas y ha sido acusado en Nueva York de narcotráfico— cobró inusitada urgencia a raíz de la invasión rusa de Ucrania, que amenaza con hacer disparar los precios del petróleo. Legisladores estadounidenses, tanto republicanos como demócratas, la semana pasada empezaron a expresar su apoyo a la idea de prohibir las importaciones de petróleo y gas natural de Rusia como la siguiente medida para sancionar a Putin por la invasión.

La delegación estadounidense estuvo encabezada por Juan González, director del Hemisferio Occidental para el Consejo de Seguridad Nacional, revelaron dos fuentes informadas de la visita y que pidieron permanecer anónimas.