En la provincia canadiense de Columbia Británica se han reportado al menos 486 muertes desde el viernes, en medio de una histórica ola de calor.

El suroeste de Canadá y el noroeste de Estados Unidos han vivido desde el pasado fin de semana una “excepcional y peligrosa” ola de calor, en palabras de la Organización Meteorológica Mundial (OMM). Las temperaturas han superado los 49 grados en Canadá y en algunos casos no han bajado de los 20 por las noches en unas latitudes en las que no están acostumbrados a un calor tan intenso. Las autoridades de la Columbia Británica (Canadá, 5 millones de habitantes) y de Oregón (4,2 millones, Estados Unidos) están investigando cientos de muertes que se atribuyen a estas temperaturas extremas mientras que han tenido que habilitar bibliotecas y polideportivos como centros de refresco para que la población se refugie.

El cambio climático generado por la actividad del ser humano contribuye al aumento de la frecuencia de este tipo de fenómenos y a su intensidad, según advierten los especialistas. Y, si el ritmo de emisiones de gases de efecto invernadero continúa como hasta ahora, en el futuro se incrementarán todavía más este tipo de peligrosos fenómenos.