No solo España se encuentra bajo los efectos de una ola de calor muy intensa. En Francia, se han alcanzado también los 40 grados, siendo los más tempranos registrados en el país hasta ahora. En Suiza, los termómetros están por encima de los 30 grados, lo mismo que en Reino Unido, que lleva viendo estas inusuales temperaturas para el territorio tres días consecutivos. Tal es el calor en territorio británico que el exclusivo hipódromo Royal Ascot de Inglaterra ha aprobado un inédito cambio de protocolo: los invitados han podido quitarse los sombreros y las chaquetas una vez que la realeza había pasado.

Las mayores temperaturas siguen estando en España. Este viernes, según datos provisionales, los termómetros han escalado a 44,2 ºC en Andújar (Jaén) y en Xàtiva (Valencia); y otros 42,3 grados en Almadén (Ciudad Real) y en Santa Elena (Jaén).

Sin embargo, no son todavía cifras récord. En junio de 1965 se alcanzaron los 45,2 grados en la estación de Sevilla aeropuerto, la máxima para este mes.

Las olas de calor están azotando este año diferentes partes del mundo. A las temperaturas extraordinarias de India y Pakistán el pasado mes de marzo y abril, que llegaron a alcanzar los 50ºC, a mitad de esta semana casi un tercio de la población estadounidense estaba bajo algún tipo de aviso de calor: más de cien millones de personas. El pasado fin de semana se alcanzaron los 46 grados en Phoenix, empatando el récord más alto para la fecha establecida en 1918. Las Vegas también empató un récord de 1956, con 43º. Y en el Valle de la Muerte, en el interior de California, se han llegado a los 50º. Está previsto que las altas temperaturas continúen a lo largo de la Costa del Golfo y en las Planicies del Norte y Central.

«Como resultado del cambio climático, las olas de calor comienzan antes y se vuelven más frecuentes y severas debido a las concentraciones récord de gases de efecto invernadero que atrapan el calor. Lo que estamos presenciando hoy es un anticipo del futuro«, ha asegurado este viernes la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

A ello se suma la sequía. Las regiones del norte de Italia corren el riesgo de perder hasta la mitad de su producción agrícola debido a una sequía, informa Reuters, ya que los lagos y ríos comienzan a bajar peligrosamente, poniendo en peligro el riego.

La federación de empresas de servicios públicos italianas, Utilitalia, advirtió esta semana que el río más largo del país, el Po, estaba experimentando su peor sequía en 70 años, dejando completamente secas muchas secciones de la vasta vía fluvial del norte.