Poco después del ataque, la policía danesa indició que era muy pronto para dar cifras, pero que había «numerosos» fallecidos y heridos.

«Hay numerosos heridos, y lo que también sabemos ahora es que hay varios muertos», dijo a periodistas el jefe de policía de Copenhague, Soeren Thomassen.

Thomassen informó que un joven danés de 22 años fue arrestado en relación con el ataque y, de acuerdo con el reporte inicial, aunque el motivo no estaba claro, no descartó que se trate de un «acto de terrorismo».

Tras el tiroteo, los organizadores de un concierto de Harry Styles que se iba a realizar cerca anunciaron que el evento sería cancelado.

La familia real danesa canceló también una recepción que iba a ser organizada por el príncipe heredero Frederik.

Dinamarca vio por última vez un gran ataque extremista en 2015 cuando dos personas murieron en un centro cultural y una sinagoga en Copenhague.