La jueza Ana Lee Florimón, quien fue apoderada para el control de las investigaciones del caso Calamar y que fue recusada por el ministerio público, advirtió sobre las campañas de descrédito de que han sido víctimas los jueces por impartir una justicia independiente, sobre todo si son mujeres y jóvenes.

La magistrada se refirió a los traslados, haciendo referencia a los ocho jueces que han decidido en sentido contrario a las peticiones del ministerio público, unos a otras demarcaciones, otros de jurisdicción y algunos han temido la suspensión.
Se quejó de que cuando los jueces no pueden ser atacados por la parte profesional, reciben ataques por la vía personal de personas que piensan “que las funciones nos hacen inmortales, que nos hacen eternos y que todo es para siempre” en alusión a los representantes de la Procuraduría Especializada de Persecución de la Corrupción Administrativa (PEPCA).

Indicó la magistrada en estrado que “siempre es bueno callar, callar, hacer silencio, y demostrarlo siempre, de que el proceso va a ser un poco sensible, porque al final y al cabo, muchas personas se olvidan que las funciones, los puestos, son tan profesionales en la vida, y a veces el poder parece que le da amnesia a las personas, y cuando lo tiene, parece que nunca lo van a perder, o que siempre, son eternos, y que nunca lo van a despedir de esa función.

Denunció que estaba sometida a una persecución tal que incluso su hija pequeña le preguntaba sobre el carrito blanco que, aparcado cerca de su residencia, la seguía a todas partes.

La jueza Lee Florimón se expresó en esos términos durante la audiencia del pasado viernes en la que se daría lectura a una sentencia sobre el caso Calamar, pero que recibió la oposición del ministerio público.

Ante esa posición, la magistrada envió la sentencia a la Corte de Apelación para que sea ésta quien decida si da o no a conocer su fallo sobre el caso en el que están involucrados Donald Guerrero, José Ramón Peralta y Gonzalo Castillo ex ministros del gobierno del presidente Danilo Medina.