La jueza Ana Lee Florimón, quien fue apoderada para el control de las investigaciones del caso Calamar y que fue recusada por el ministerio público, advirtió sobre las campañas de descrédito de que han sido víctimas los jueces por impartir una justicia independiente, sobre todo si son mujeres y jóvenes.
Indicó la magistrada en estrado que “siempre es bueno callar, callar, hacer silencio, y demostrarlo siempre, de que el proceso va a ser un poco sensible, porque al final y al cabo, muchas personas se olvidan que las funciones, los puestos, son tan profesionales en la vida, y a veces el poder parece que le da amnesia a las personas, y cuando lo tiene, parece que nunca lo van a perder, o que siempre, son eternos, y que nunca lo van a despedir de esa función.
Denunció que estaba sometida a una persecución tal que incluso su hija pequeña le preguntaba sobre el carrito blanco que, aparcado cerca de su residencia, la seguía a todas partes.
La jueza Lee Florimón se expresó en esos términos durante la audiencia del pasado viernes en la que se daría lectura a una sentencia sobre el caso Calamar, pero que recibió la oposición del ministerio público.
Ante esa posición, la magistrada envió la sentencia a la Corte de Apelación para que sea ésta quien decida si da o no a conocer su fallo sobre el caso en el que están involucrados Donald Guerrero, José Ramón Peralta y Gonzalo Castillo ex ministros del gobierno del presidente Danilo Medina.





