Lourdes Aponte

Santo Domingo, RD.El irrespeto a la luz ro­ja de los semáforos se es­tá volviendo una prácti­ca cotidiana en las calles y avenidas del Gran Santo Domingo.

Vehículos de todo tipo cruzan las esquinas a toda velocidad a pesar de que la luz verde da el paso a quie­nes transitan en otra direc­ción.

Los motoristas en sus diferentes vertientes (de­livery, motoconcho, men­sajeros) son los “reyes” de estas irregularidades, des­de pasarse el alto bajo un despliegue de alta veloci­dad e incongruencia, ya que esto puede desembo­car en tragedias.

Los que se dirigen en cuatro ruedas no se que­dan atrás, siendo quienes ocupan el segundo lugar después de los motociclis­tas, estos se pasan sigilo­samente y observaban a que nadie espere su cruce e irrumpen de forma des­prevenida, a la vez que desnudan la ley.

Los repartidores, en su afán de que los pedidos lleguen con tiempo a las manos de sus consumido­res, no les importan las le­yes de tránsito, violentando de manera flagrante las re­glas.

Las intersecciones como la avenida John F. Kennedy, Máximo Gómez, 27 de Fe­brero, Bolívar y José Con­treras, entre otras, sus usua­rios se encargan de sacar el lado más hostil y árido de la humanidad, poniendo sobre el tapete la poca de­cencia humana y el mínimo ápice de valor por la vida.

Justo cuando reporteros de Listín Diario se encon­traban observando el trán­sito en una de las avenidas más concurridas de la capi­tal, una camioneta 4×4 de color gris al volarse un alto se quedó varada en medio de la calle donde casi im­pacta con un camión de car­ga, lo que desencadenó en una multa por parte de los miembros de la Dirección General de Tránsito y Trans­porte Terrestre (Digesett).

En esa misma esquina, ayer más de 20 ciudadanos en diferentes tipos de me­dios de transporte cometie­ron faltas al reglamento sin ser penalizados, ya que la cantidad de automóviles so­brepasa la de agentes.

Algunos en presencia de las autoridades del tránsito, algunos que esperan la sole­dad para realizar sus dañi­nas acciones que en ocasio­nes pudiera terminar hasta con su propia vida y la de quienes les rodea, inclusive siendo afectados quienes sí se encuentran en el cumpli­miento de las normativas.

Otras faltas realizadas por quienes conducen son no utilizar el cinturón de seguridad, manejar en al­tas velocidades, llevar ni­ños menores de 12 años en asiento delantero, en el caso de los motores más de dos personas por asiento, mú­sica alta y manejar consu­miendo alcohol.

APUNTE
Reina el irrespto en calles y avenidas

Cuando el color rojo se posa en las barandas de metal y alambres con la misión de señalizar que los conductores deben hacer el acto de parar sus vehículos, reducir la velocidad y en la posi­ción de hilera mantener­se al tanto hasta que es­te color cambie a verde y les permita arrancar su camino de nueva cuen­ta, aparece algún deses­perado que continúa la marcha.