Tomando como base un trabajo realizado por el periodista Ramón Hereda, en donde hace una cronología de las actuaciones de la sala capitular del ayuntamiento de San Cristóbal en lo referente al despojo que hizo de provento La Toma a Efrain Lucas, y la compra realizada por esa misma sala de unos terrenos en la zona de Sainagua y ahora la compra de los terrenos para construir el cementerio, llegamos a la conclusión de que nos hemos retrasado en materia del manejo pulcro de las responsabilidades del cabildo

RAMON HEREDIA

Manomatuey.com

Un vistazo simple y sencillo a un organismo apéndice a la Alcaldía, Gobierno Local o Ayuntamiento nos lleva a la conclusión de que lo que más se parece a una cloaca es la Sala Capitular del Ayuntamiento de San Cristóbal

No me refiero en particular a los actuales “honorables ediles” sino a la trayectoria histórica de un cuarto de siglo que llevo mirando ese círculo vicioso de corrupción colegiada.

En las postrimerías de los años 90 cuando ese organismo lo presidia Rafael Fermín Mejía se aprobó despojarle del Centro Turístico La Toma a Efraín Lucas Heredia, a pesar de tener un contrato de arrendamiento a veinte años.

¿Cuáles fueron los resultados? El Cabildo fue condenado al pago infinito de millones de pesos. Todavía la municipalidad está pagando las nefastas consecuencias de esa decisión.
Años más tarde el Ayuntamiento de San Cristóbal fue condenado a pagar casi 200 millones de pesos por un mal manejo de la Sala Capitular.

Estos son los dos hechos más emblemáticos que reflejan las indelicadezas o irregularidades del Congreso Local.

Se puede escribir un libro tan grande y extenso como Don Quijote de la Mancha y Sancho Panza sobre las tropelías que se filtran por comisión u omisión del Consejo de Regidores como se le llama ahora.

Es probable que el libro  de record Guinnes se interese por el Cabildo de San Cristóbal ante las tantas condenas jurídicas, económicas de que este ha sido objeto durante mas o menos un cuarto de siglo.

Cifra récord que no tengo la menor duda cuando se trata de un organismo que mucha gente hasta hipoteca sus propiedades para ascender a un asiento municipal con rango de concejal o regidor.

Luego de la caída de Trujillo, el ayuntamiento comenzó a rentar el lugar, donde “Los Mellizos” de la familia Nivar, fueron los primeros en administrar “La Toma”, a quienes le siguió la señora Pretrolina, hasta llegar a la manos del señor Efraín Lucas, quien invirtió una fuerte suma de dinero que ganó durante su estadía en Estados Unidos, convirtiendo este lugar en un verdadero centro turístico del país.