El sargazo tiene impacto ecológico y para la salud de las personas, por lo que se deben diseñar protocolos y guías para su manipulación desde la retirada del mar y la playa hasta su disposición final en los vertederos o botaderos improvisados.

Así lo afirmó la bióloga e investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Rosa Rodríguez-Martínez, quien resaltó que una de las cosas que más preocupa sobre el sargazo son los gases que produce, ya que al descomponerse en altas cantidades produce metano, que contribuye al cambio climático; también amonio y sulfuro de hidrógeno que en las personas ocasionan quemaduras e irritación en la piel y en los ojos pero además provoca dificultad para respirar y pérdida de conocimiento, entre otros.

“Me preocupa sobre todo la gente que trabaja limpiando sargazo. Porque pensemos que están agachados paleado la carretilla todos los días y por horas. Sin nada de protección, ni siquiera botas”, expresó.

Además, dijo que el sargazo al descomponerse libera arsénico que de acuerdo a investigaciones puede provocar cáncer en pulmón y piel, e inclusive puede causar otros tipos de cánceres.

Agregó que el arsénico, el cual es liposoluble, es decir se disuelve y afecta tanto la calidad del agua de las playas, como si al disponer del sargazo en botaderos sin geomebranas los lixiviados terminan en el suelo y a estos a su vez contaminando los acuíferos.

La directora de la Unidad Académica de Sistemas Arrecifales del Instituto de Ciencias de Mar y Limnología destacó que también que hacen falta mediciones e investigaciones para conocer como están siendo afectadas las personas que viven en las costas donde llega el sargazo.

“Hay que tener mucho cuidado como se utiliza y como se dispone del sargazo porque este podría entrar en la cadenas tróficas o cadenas alimenticias marinas (terminar en el humano) estando en el mar o si se usa como alimento para ganado”, explicó durante su disertación en la Conferencia Regional Gran Caribe-Unión Europea sobre Sargazo.

Agregó que una tonelada del sargazo produce 316 litros de lixiviado que puede tener hasta 5.7 gramos de arsénico, que es una cantidad elevada.

Rodríguez instó a los países que reciben sargazos a tener protocolos y guías para toda la manipulación del sargazo. Dijo que en México se está trabajando en una estrategia integral de manejo que involucra el gobierno, el sector privado, la academia, porque dispersos no se puede enfrentar esta problemática.

Abogó además porque los países del Gran Caribe unan sus esfuerzos para la investigación y monitoreo del sargazo, porque muchas de las iniciativas son repetitivas mientras hay áreas que se quedan sin estudiar ni abordar.