Por LEONARDO CABRERA DIAZ
“No te apures, que tu y yo nos juntamos un día de estos”….
“Nada mas te digo, que te la estoy juntando todas, tu veras cuando yo te agarre”.
…esas y otras expresiones se escuchaban frecuentemente en boca de nuestros padres…
…principalmente de las madres, porque los padres casi nunca barajaban pleitos, eso era friendo y comiendo…
… esas palabras constituían una seria advertencia, que indicaba que ya estábamos propincos de ser agraciados en cualquier momento y sin previo aviso…
…con una suculenta “pela mojá” con una correa de guardia, una chancleta samurai, una vara de ramas verdes o secas…
y lo más grave aún cuando la pela” era cantada o la dividían en sílabas…
La verdad que eran días de zozobra, en que no había tranquilidad, hasta se perdía el apetito, y no se dormía bien por la agonía de aquella dura sentencia, de tener una pela guardada.
… .y presagiaba la hora, o el temido desenlace, esperando el primer gran golpe…
… con sus respectivas réplicas, mucho más fuertes todavía.
…así como la población dominicana está ahora, con las “orejas pará” igual que los chivos de loma, y más bronca y alzá” que una guinea tuerta,…
… .esperando las reformas, que vienen de camino, llueva, truene o ventee, dicen que son para bien del país….
…Ojalá fuera verdad, y que las reformas favorezcan a los pobres y a los de abajo, que ya no saben que hacer, ya no aguantan más
…Y que no sean como el viejo truco que nos hacían cuando pequeños …
“sal de ahí muchacho, ven acá mi hijo lindo, que ya yo no te voy a pegar”….
…. que ahora es que esto se pone bueno, y “lo mejor está por venir”…
…Y con la correa en las manos, escondida en la espalda…
..“Ay ñeñe, si salgo tú me das”
….“mete un dedo ahí que la cotorrita no está aquí”
…Oremos, para que Dios, meta sus manos y nos saque con bien…
Con Dios siempre, a sus pies.





