Los diagnósticos de patologías cardíacas van cada vez en aumento, al punto de que se estima que uno de cada tres dominicanos sufre de hipertensión.

La afirmación la realizó el doctor César Herrera, jefe de cardiología del Centro de Diagnóstico Medicina Avanzada y Telemedicina (Cedimat), al finalizar su participación en la XVIII Jornada Médico Científica Dr. Juan Manuel Taveras desarrollada este viernes en un hotel de la capital.

Herrera explicó que, a nivel congénito, las cardiopatías más comunes son ocasionadas por comunicaciones entre las cavidades del corazón y en la adultez predominan las enfermedades adquiridas como son las enfermedades coronarias e insuficiencias cardíacas que producen los infartos.

Esta última se refiere a un defecto de nacimiento que afecta el flujo normal de sangre por el corazón y se produce cuando el corazón del bebé no se forma correctamente mientras crece y se desarrolla en el vientre materno durante el embarazo.

Factores de riesgo

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El doctor Herrera en una de sus intervenciones. (FRANCISCO ARIAS)

El especialista enfatizó que todas estas enfermedades están influenciadas por los factores de riesgo, que son muy prevalentes en el país, entre los que citó: la hipertensión o presión alta, los trastornos del colesterol producto de malas dietas, los trastornos de sobrepeso y obesidad, el uso de sustancias como cigarrillos, hookas y vapers.

«Todas esas cosas se juntan, añadido al estrés del día a día y cualquier influencia genética que un individuo tenga, va a haber predisposición para enfermedades cardíacas», dijo Herrera.

El cardiólogo aseguró que «en muchas cosas estamos muy avanzados y más avanzados que muchos países de la región y en otras no tanto. Estamos muy avanzados en las pruebas diagnósticas, en las tecnologías diagnósticas. Estamos muy avanzados en nuestros entrenamientos, nuestras residencias son bastante fuertes y sólidas».

Herrera pidió mejor cobertura de parte del Seguro Nacional de Salud (Senasa) porque, aunque la atención a los niños con enfermedades del corazón está cubierta desde hace unos años, el beneficio finaliza cuando adquieren la mayoría de edad al cumplir 18 años.

«Los niños que se operan, que se interfieren, se reparan, no se curan de sus condiciones y cuando llegan a la adultez, muchas de esas condiciones empiezan a aparecer con secuelas o se desarrollan nuevas enfermedades de adultos en niños o niñas que fueron cardiópatas congénitos», detalló.

«La atención cardiovascular es muy cara porque requiere muchas pruebas», por lo que el galeno sugiere que se extienda la cobertura al menos 10 años más.

Actualizar conocimientos

«La medicina es una de esas especialidades donde el aprender nunca acaba. La medicina cambia, la ciencia cambia, los pacientes varían, los tratamientos se modifican», concluyó sobre la importancia de estos encuentros entre miembros de la comunidad científica para actualizar conocimientos.