La señora Librada Báez Delgado tuvo que enfrentarse con uñas y dientes a su yerno para quitarle sus tres nietas luego de que él le dio una patada en el costado a su hija que terminó matándola y después violara a una de las niñas, con 10 años de edad.

La niña todavía no estaba declarada cuando la madre murió, y ella necesitaba la firma de él para poder registrarla, pero él se negó y ponía como condición para colaborar que le devolviera las tres hijas.

La familia, oriunda de Azua, logró ponerlo tras las rejas de la cárcel del 15 de Azua por la violación. Desde la cárcel, entiende que ahora es imposible conseguir la cédula del padre, por lo que Báez se encuentra en un callejón sin salida y haciendo diligencias sin resultados.

Narra que el padre aprovechó un día en que ella y su hija iban al médico, tratando los efectos de la patada, para abusar de sus nietas. Según su relato, el agresor “le echó mano a la más vieja, pero ella gritó, y él no le pudo hacer nada” . Luego, tomó la del medio y le dio una droga que la durmió y cometió la violación.

Rompe en llanto cuando se ve forzada a repasar la historia contra el bárbaro. Dice Librada que el golpe le desprendió el riñón izquierdo a su hija y empezó a provocar un abultamiento de su vientre como si estuviera embarazada. Un año después murió.

A sus 62 años de edad, Librada se ha echado sobre sus hombros la crianza de las tres, de 11, 13 y 15 años de edad, y la responsabilidad de conseguirle acta de nacimiento a la que hoy tiene 13 años.

El lunes acudió al operativo que hizo la Dirección de Proyectos Estratégicos y Especialidades de la Presidencia (Propeep) en la escuela Buena Vista, en el  Yaque, Bohechío, San Juan, donde se orientan a las personas que tienen que hacer la declaración tardía. Se le informó que necesitaba también el acta de “nacido vivo”  que emitió el hospital cuando nació la niña y que perdió.

Tres generaciones 

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Infografía

Martha Genao, su hermano, sus tres hijas y su propia madre no tienen acta de nacimiento (EDDY VITTINI)

A sus 20 años, Martha Genao Ramírez tiene tres hijas, la mayor con tres años. Ni ella, ni su hermano, ni sus hijas ni su madre jamás han sido declarados.

Aunque el padre de las niñas sí está inscrito en el registro civil, no puede declarar a las niñas por impedimento legal, según le explicó el personal del Propeep.

Como su madre está postrada en una cama a causa de una enfermedad, le toca a ella seguir todo el procedimiento para declarar a su progenitora y luego declararse ella misma, para terminar haciendo lo mismo con sus hijas.

La joven de Arroyo Cano, San Juan, se queda absorta escuchando todos los pasos que tendría que dar para enmendar el descuido de décadas.

Si su madre nació con partera, debe buscar una constancia de nacimiento con el alcalde pedáneo; también un acta de defunción de la abuela o certificación del cementerio donde está sepultada; acta de no bautizo en la iglesia; tres testigos y otros procedimientos que el Propeep le indicará después.

Olegario Pinales de la Cruz no sabe en qué año nació, por lo que desconoce su edad. Ni sus padres, ni él fueron declarados al nacer, pero aún así un día fue a buscar cédula de identidad y se la dieron.

Eligieron una fecha de nacimiento al azar, según la cual él tiene 67 años. Con cédula y sin acta de nacimiento, el señor Pinales, oriundo de Los Guayuyos de Azua, acudió al operativo del Propeep para solicitar una pensión y/o tarjeta Supérate.

Otro ejemplo de errores en el registro civil es el de los tres hijos de Antonio Galván Delgado. Su hija de 15 años está embarazada y no ha podido sacar la cédula de identidad porque dos de sus hermanos aparecen con fechas de nacimiento incorrectas. El mayor apareció registrado dos veces, razón por la que la Junta Central Electoral les ha solicitado una carta de la Junta de Bohechío.

El problema

Como los anteriores, cientos de casos dramáticos llegan cada semana a los operativos de Propeep, la punta del iceberg enorme de personas sin identidad que viven en República Dominicana. Su asistencia se limita a la orientación, acompañamiento y seguimiento, ya que todos los procesos tienen que hacerse a través de la Junta Central Electoral (JCE).

También les pagan los impuestos a las personas pobres y les elaboran los actos notariales. Se quedan con sus números de teléfono para darles seguimiento.

Los procedimientos son tres distintos para  menores de 16 años, mayores de 16 años y mayores de 60 con cédula y sin acta de nacimiento.

Igual que en los casos anteriores, las historias de niños, adultos y ancianos  que por generaciones no logran un registro de nacimiento suelen estar envueltas en tragedias, pobreza extrema, baja o nula escolaridad, embarazo adolescente, discapacidades, desidia, prevaricaciones de los oficiales de la Junta Central Electoral e irresponsabilidad política de décadas.