Unos días antes de iniciar la temporada ciclónica el pasado primero de junio, la Oficina Nacional de Meteorología (Onamet) y su directora Gloria Ceballos precisaron que para República Dominicana estaría por debajo de lo habitual, debido a la presencia del fenómeno del Niño que se caracteriza por una fuerte sequía y temperaturas más elevadas.

Seis meses después, con la temporada ciclónica culminando este jueves, el país solo se vio impactado directamente por un fenómeno atmosférico de importancia, la tormenta Franklin.

Sin embargo, fueron las lluvias provocadas por los remanentes de los disturbios tropicales las que provocaron los mayores daños en todo el territorio nacional, con inundaciones y el colapso de estructuras del Estado.

Los copiosos aguaceros provocaron inundaciones, derrumbes y el colapso de una pared del paso a desnivel en la intersección de las avenidas 27 de Febrero y Máximo Gómez; además de 30 muertes, decenas de desplazados y personas que perdieron todos sus bienes materiales.

Unos nueve días después, el presidente Luis Abinader informó que hasta el momento, el presupuesto de los daños causados por las lluvias asciende a cerca de 8,000 millones de pesos, sin incluir el Ministerio de Obras Públicas.

Franklin sí tocó territorio dominicano como tormenta tropical el pasado 23 de agosto, causando fuertes lluvias en distintas provincias del país.

La tormenta entró por Los Cocos, provincia Barahona, provocando al menos 30 personas desplazadas a lugares más seguros. Abinader informó que los daños provocaron una inversión del Gobierno de RD$5,100 millones, pero con tan solo una muerte.

La Onamet señala que durante la temporada ciclónica 2023 se formaron 21 ciclones, entre estos 12 fueron tormentas tropicales con vientos de entre 63 a 118 km/h; siete huracanes con vientos superiores a los 119 km/h, una depresión tropical con vientos menores a 63 km/h y un posible ciclón tropical.

Igual se desplazaron por la región del Caribe las tormentas tropicales Arlene, al noreste de Cuba; Bret, que se movió al sur del país y desapareció próximo a Centroamérica. También las tormentas Franklin y Harold, así como el huracán Ydalia. Por igual se movió próximo a Centroamérica la depresión número 21 y el posible ciclón 22.

Los huracanes Don, Lee, Margot, Nigel y Tammy y las tormentas tropicales Cindy, Gert, Emily, José, Katia, Ophelia, Philippe, Rina y Sean, se desplazaron por el océano Atlántico distantes de la región del Caribe, pero algunos de ellos ocasionaron oleajes anormales producto de sus efectos indirectos en el país.