Cómo me recuerda mi niñez. Desde los 6 años mas o menos anduve detrás de mi papá en las aguas pescando. Es mas, el arpón que uso hoy mi papá lo compro para mi desde antes que yo naciera con las esperanzas de que yo fuera pescador y ahora tengo 20 años y me encanta la pesca. Gracias a lo que me enseño, si tengo ganas de comerme un buen pescado voy a clavarlo yo mismo.
Nadie puede olvidar la extraordinaria experiencia de haber pescado en los ríos de San Cristóbal o Baní con arpón o con un anzuelo ya sea solo o en compañía de amigos o muy bien con tu padre
Era común, cuando el día te encontraba disipado o un poco en soledad decidirte por acercarte a uno de los ríos de San Cristóbal, digamos en el Nigua o Yubazo con la finalidad de realizar alguna pesca ya sea de tilapias, camarón, dajao u otra especie de peces que habían a raudales en esos ríos cuando el hombre aun no los había convertido en los que hoy son
Los lugares predilectos para realizar las pescas eran aquellos en donde las aguas permanecían en remense, tranquilas,ya que allí se facilitaba ver los diferentes tipos de peces o si los mismos estaban en algunas cuevas en donde se guarecían de los depredadores
Esa actividad va muy ligada al esfuerzo que los seres humanos deben realizar para agenciarse para conseguir sus alimentos y es además un momento especial de la vida de la persona que se diferencia claramente de cualquier otra actividad que se haya realizado.
Prácticamente, en San Cristóbal han desaparecido por completo esos lugares y tal parece, que a nadie, con la capacidad de hacer algo para que nuestros ríos recobren la vida le parece importar
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