Por LEONARDO CABRERA DIAZ
Era mejor
cuando me torturaban las dudas
Cuando abrigaba la posibilidad
de que mis sospechas
no fueran ciertas
Porque en esos quizás no,
y los quizás sí,
en los que discurrían mis días,
se albergaban las esperanzas,
en las que loco de amor,
buscaba aliento,
mi corazón enamorado.
Era mejor
cuando me torturaban las dudas
al verte distraída y ausente
cuando esquivabas mis besos, mis miradas, mis caricias.
Y bajo cualquier argumento,
excusa o pretexto
apurabas y ponías prisa,
a nuestros efímeros y
esporádicos
íntimos encuentros.
Era mucho mejor
cuando las dudas me devoraban por dentro
intentando adivinar tus pensamientos,
Cuando el amargor de mis celos
tal reflujo maligno recorría mi cuerpo.
Y un inmenso dolor,
oprimía mi pecho
como si a sangre fría
me hacían cirugía,
de corazón abierto
Era mejor
cuando me torturaban las dudas
cuando todo en mi derredor
era un infierno, un cruel calvario,
En donde anidaban tu desamor, y tus constantes agravios.
Era mucho mejor,
Cuando me torturaban las dudas
que saber que eran ciertas mis sospechas
y fueron tantos tus engaños,
que he llegado a la conclusión
que siendo yo tu marido
y tu mi mujer
no fue a mí, sino a él,
al que conmigo, esporádicamente le fuiste infiel.
Con Dios siempre, a sus pies.





