Al menos 103 personas murieron el miércoles en Irán al estallar dos bombas en rápida sucesión contra una multitud que conmemoraba al general asesinado Qasem Soleimani en el cuarto aniversario de su muerte, informaron los medios estatales iraníes.

Las explosiones se produjeron en un momento de gran tensión en Oriente Medio, un día después de que el número dos de Hamás, Saleh al Aruri, aliado de Irán, muriera en un ataque con dron en Beirut, que las autoridades libanesas atribuyeron a Israel.

Las explosiones tuvieron lugar cerca de la mezquita Saheb al Zaman, donde se encuentra la tumba de Soleimani, en la ciudad de Kermán, en el sur de Irán.

Rahman Jalali, vicegobernador de la provincia de Kermán, declaró en la televisión fue «un atentado terrorista».

Nadie reivindicó el ataque de momento.

El balance, inicialmente de 20 víctimas mortales, aumentó rápidamente. «El número muertos aumentó a 103 tras el fallecimiento de personas heridas durante las explosiones terroristas», dijo la agencia oficial de noticias IRNA

Imágenes difundidas por internet mostraron a la multitud tratando de huir del lugar mientras el personal de seguridad acordonaba la zona. La televisión estatal mostró ambulancias y socorristas en el lugar.

Al menos 141 personas resultaron heridas y algunas de ellas se encuentran «en estado crítico», según IRNA.

– «Vimos a gente cayendo» –

Citando al alcalde de Kermán, Saeed Tabrizi, la agencia de noticias ISNA precisó que las dos explosiones se produjeron con 10 minutos de diferencia.

«Estábamos caminando hacia el cementerio cuando, de repente, se detuvo un vehículo detrás de nosotros y explotó una papelera que contenía una bomba», declaró un testigo a ISNA.

«Sólo oímos el ruido de la explosión y vimos a gente cayendo. Había una bomba en la papelera», insistió el testigo.

El general Soleimani, encargado de las operaciones exteriores de los Guardianes de la Revolución –el ejército ideológico de Irán– era el arquitecto de las operaciones militares iraníes en Oriente Medio.

El ayatolá Ali Jamenei, el guía supremo de Irán, solía referirse a él como «mártir viviente».

Soleimani era una de las personalidades más populares del país y era considerado un héreo por su papel en la derrota del grupo Estado Islámico tanto en Irak como en Siria.

Para muchos iraníes, sus proezas militares y estratégicas fueron clave para evitar la desintegración multiétnica de países vecinos como Afganistán, Siria e Irak.

El general marcó la agenda política y militar de Irán en Siria, Irak y Yemen. Tanto Estados Unidos y sus aliados lo consideraron durante mucho tiempo como el enemigo jurado.

Tras participar en la guerra Irán-Irak (1980-1988), ascendió rápidamente hasta convertirse en jefe de la Fuerza Quds de los Guardianes de la Revolución, responsable de las operaciones exteriores de la República Islámica.

Tras su muerte en 2020, el ayatolá Ali Jamenei había decretado tres días de luto nacional. Millones de personas lo homenajearon en los días posteriores a su asesinato, en una muestra de unidad nacional.

Una encuesta publicada en 2018 por IranPoll y la Universidad de Maryland reveló que la popularidad de Soleimani era de 83%, superior al entonces presidente Hasán Rohaní y el entonces ministro de Relaciones Exteriores Mohamad Javad Zarif.