Javier de Jesús Hernández, uno de los jóvenes que fue ultimado anoche de un disparo, por desconocidos, en el kilómetro 32 de la autopista Duarte, salió con su compañero a buscar un vehículo para una actividad que tenían en la iglesia donde se congregaban.
En medio de llantos y sin consuelo, su madre expresó que Javier había llegado del trabajo a las 6:00 de la tarde y luego se dirigió a la iglesia con su amigo, a quien también le quitaron la vida.
«Me dice mami, mi comida guárdamela, que yo vengo ahora, y todavía lo estoy esperando», manifestó Feliciana de Jesús mientras recibía condolencias de sus allegados y vecinos.
Javier trabajaba en una fábrica de cerámicas y había dejado sus estudios para poder sustentar a su familia.
La señora explicó que se enteró del hecho por una llamada de un miembro de la iglesia. Espera que se haga justicia y que las autoridades policiales identifiquen y apresen a los responsables.
Su cadáver todavía permanece en el Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif), donde le realizan los estudios correspondientes. Será sepultado en el cementerio Cristo Redentor.





