Dina Boluarte juega una carrera contra el tiempo desde diciembre de 2022, cuando asumió la presidencia interina de Perú tras la destitución de Pedro Castillo por el Congreso. Su capacidad para pasar de izquierda a derecha y eludir zancadillas de los rivales se ha materializado en 15 relojes, algunos de ellos costosos, que adornan su muñeca. El uso de esos objetos de alta gama ha suscitado la apertura de una investigación de la fiscalía por presunto enriquecimiento ilícito.

Boluarte, quien debe terminar su mandato provisional en 2026 y tiene una popularidad del 10%, ensayó respuestas poco convincentes. Los relojes, dijo, han sido producto del esfuerzo de una persona que trabaja desde los 18 años, los usa «muy eventualmente» por lo que las sospechas en su contra son infundadas. «He entrado a Palacio de Gobierno con las manos limpias y saldré con las manos limpias, como lo he prometido al pueblo peruano». Después se llamó a silencio y no quiso responder a la prensa preguntas sobre lo que rodea a una de sus manos: su Michael Kors, su Rolex Oyster Perpetual con oro rosado de 18 quilates e incrustaciones de diamantes, cotizado en 19.000 dólares, un segundo reloj de la misma y codiciada marca, un Apple Watch de 2.000 dólares, un Fossil y un Bulov, otro de la marca Invicta, y aquel que tiene la imagen de Mickey Mouse, de un costo menor.

Los medios de prensa recordaron que esas pertenencias no fueron declaradas desde su inicio en la vida política. La Fiscalía ha informado que también investiga a la presidenta interina por el presunto delito de omisión de sus bienes.

Defensa de la presidenta

El primer ministro, Gustavo Adrianzén, intentó desestimar el impacto con una ironía. «Declaremos los lapiceros, las medallitas de bautizo, las alianzas matrimoniales. ¿Adónde vamos a llegar?». Pero el exprocurador José Ugaz consideró que existen «al menos» indicios «para sospechar» que Boluarte se enriqueció de manera indebida. «Hemos escuchado a la señora presidenta, al primer ministro y al ministro de Justicia afirmar que este sería un tema privado, lo que es un error profundo. Me preocupa realmente que tengamos a funcionarios de ese nivel señalando que esto no es de interés público. Los funcionarios tienen la obligación de llenar una declaración jurada al entrar y salir de sus cargos». Ocurrió, sin embargo, lo contrario. Adrianzén «nos dejó a todos boquiabiertos cuando afirmó que no había la obligación de declarar bienes suntuarios como joyas y otros, cuando existe una norma expresa al respecto».  Esto «puede ser el inicio de una responsabilidad penal, si es que la señora presidenta no puede demostrar el origen legal de este bien».

Este jueves, el ministro de Transporte Raúl Pérez dijo esperar «que la Fiscalía haga su trabajo», confiado en que el asunto no debería llevar al Congreso a promover la «vacancia» de Boluarte.

Origen del escándalo

El escándalo saltó a la luz a partir de que el programa La Encerrona mostrara la sorprendente variedad de relojes de la exdirigente del izquierdista Perú Libre desde que inició una accidentada gestión, jalonada por protestas sociales e intentos parlamentarios de cesarla. En calidad de jefa de Estado, percibe unos 4.000 euros. Cuando se desempeñaba como ministra de Desarrollo e Inclusión Social de Castillo recibía casi el doble.

La coleccionista y usuaria de TikTok Maggie May expresó su sorpresa por la facilidad con la que se adorna la muñeca presidencial. «Para conseguir los Rolex me tuve que poner en una lista de espera de varios años «debido a que «no es tan fácil entrar a una tienda y te vendan uno».

Según Mario Saldaña, columnista del diario El Comercio, no hace más que debilitar a un Gobierno que se sostiene en el Congreso por las contraprestaciones que reciben las bancadas conservadoras. «Una declaración de sometimiento total a las investigaciones por parte de la propia mandataria hubiera echado un poco de agua fría al tema de las joyas. Pero lo que se ha visto es, más bien, una suerte de huida hacia adelante percibida como una negación de lo evidente».

Paso de comedia

La ministra de Vivienda, Construcción y Saneamiento, Hania Pérez de Cuéllar, sugirió que el expremier Alberto Otárola, quien debió dimitir por una denuncia de acoso sexual semanas atrás, está relacionado con la revelación del tema de los relojes por motivos de despecho hacia una Boluarte que no salió en su defensa. Pérez de Cuéllar se había desempeñado al frente del Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual (Indecopi), salió a respaldar a Boluarte y terminó también salpicada por el escándalo al reconocer que ella también había adquirido un Rolex, aunque ‘fake’, durante una visita a China. La funcionaria que combatía la falsificación reconoció haberse equivocado al haber comprado esa réplica. «Pero un error no define a una persona».