Sus «hazañas» son conocidas hasta el hartazgo. Cuando de los motoristas en la República Dominicana se trata, abundan las imágenes de conductores que ignoran los semáforos, que se desplazan zigzagueando entre los vehículos sorprendiendo a sus ocupantes y haciéndoles, en muchos casos, perder el control e, incluso, la vida.

Ellos transitan abiertamente sobre las aceras (reservadas en la ley para el uso exclusivo del peatón) como si fuesen vías francas y se niegan a ceder el paso como si fuesen los únicos con prisa.

Ese proceder constante hace que las normativas que regulen el tránsito sean letra muerta, atropelladas por la temeridad con que muchos conductores se desplazan en las vías públicas.

Las violaciones constantes y la falta de fiscalización revierten el orden establecido, convirtieron  las vías dominicanas en las más inseguras del mundo, un sitial en el que los motoristas ocupan primacía, pues, la mayoría de los accidentes que se producen en el país los involucra.

En 2022, año más reciente en el reporte que hace el Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant), fallecieron en el país 2,921 personas en accidentes de tránsito y, de ese total, 1,670 viajaban en motocicleta, vehículo que representa el 56 % del parque vehicular nacional.

El problema con la forma de conducir de los motoristas ocupó parte de la exposición del presidente de la República, Luis Abinader, cuando el lunes, en su acostumbrado espacio LA Semanal, refirió la falta de agentes de tránsito para atender la situación.

Los motoristas tampoco podrán superar el número máximo de pasajeros establecido, que sería uno por cada asiento disponible, ni transportar menores de ocho años o niños que pesen menos de 23 kilos.

Que a diario la población observe en las vías algún conductor en cualquiera de las situaciones antes descritas es producto, a juicio del urbanista y especialista en temas de movilidad, Marcos Barinas, de la falta de planificación, no así de regulación.  Habría que resolver el problema de territorios, de los barrios, a una población que en el 70 % o el 65 % anda a pie en las calles.

«No es que no seamos mejores dominicanos y obedecer la ley, que es muy clara pero el dominicano no la respeta.  Pero… mañana amanecemos suecos y el desorden sería peor, pues los suecos no están acostumbrados a un país donde las calles no tienen iluminación, donde no hay señalización horizontal, los semáforos no están combinados o no sirven… no es un problema de educación, no… es un problema de planificación».

Los más fiscalizados

De la frecuencia con que se cometen violaciones de tránsito hablan los operativos que en los últimos días viene realizando la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (Digesett). Según la entidad, entre el 16 y el 29 de febrero pasado fueron fiscalizados 45,570 conductores por diferentes faltas a la Ley de tránsito. Entre las infracciones cometidas, no llevar luz, inobservar la luz roja del semáforo, no llevar puesto el casco protector (en el caso de los motociclistas), exceso de velocidad, exceso de carga, entre otros.

«En cuanto a las retenciones, la Digesett ha retenido 1,772 motocicletas y 165 vehículos».

Estipulaciones legalesLa Ley 63-17 establece en su artículo 251 una serie de prohibiciones a la conducción en bicimotos que en la práctica no se cumplen. «Se prohíbe a los ciclistas, los conductores de motocicletas y sus pasajeros transitar sin estar provistos de cascos protectores homologados, chalecos reflectantes en el caso de las motocicletas, y de aditamentos de ropa reflectantes en el caso de los ciclistas», dice el apartado.

Agrega la prohibición, para los mismos conductores, de «transitar en grupos de más de dos en paralelo, sujetarse de otros vehículos que se encuentren en movimiento en las vías públicas, transitar por túneles, pasos a desnivel y en sentido contrario a la circulación».

Las violaciones a esas disposiciones serán sancionadas con una multa equivalente de uno a tres salarios mínimos del sector público centralizado y con bajas de puntos en licencia de conducir. Esas prohibiciones se refuerzan en el reglamento ya citado, que amplía a 17 la cantidad de impedimentos que tendrán los conductores de motocicletas, ciclomotores, motores, motonetas y pasolas.

Además de las ya mencionadas, no se permite el conducir en paralelo con otro vehículo en el mismo carril de circulación, salvo cuando transiten por las ciclovías o en caso de competencias debidamente autorizadas.

También está prohibido «sujetarse de otro vehículo o viajar cerca de otro vehículo de mayor tamaño que lo oculte de la vista de los conductores que transiten en sentido contrario; adelantar a otros vehículos por la derecha o entre vehículos que transiten por sus respectivos carriles en una ruta interurbana».