La dimisión de Ariel Henry como primer ministro de Haití puso fin este lunes a días de presión para que cediera el poder, tanto de sus socios internacionales como de las pandillas que asolan el país. Pero con su marcha, ¿qué futuro próximo le espera a la empobrecida nación caribeña?

¿Quién va a dirigir Haití?

Henry indicó en la madrugada del martes que aceptaba “la instauración de un consejo presidencial de transición”. El gobierno actual tramitará los asuntos corrientes hasta el nombramiento de un nuevo primer ministro y de un ejecutivo, precisó.

Sus integrantes representarán a las mayores fuerzas políticas: el colectivo del 21 de diciembre, del primer ministro saliente; la coalición EDE/RED, cercana al presidente asesinado Jovenel Moïse; el centroizquierdista Fanmi Lavalas, del exmandatario Jean-Bertrand Aristide; el Acuerdo Montana, un grupo que propuso un gobierno interino tras el magnicidio de Moïse, y el izquierdista Pitit Desalin.

Ninguno de los miembros podrá haber sido acusado o condenado en cualquier jurisdicción, ni tampoco estar sancionado por la ONU o pretender presentarse a las próximas elecciones en el país.

Según el portavoz del Departamento de Estado estadounidense, Matthew Miller, el nuevo consejo de transición, que nombrará a un primer ministro interino antes de que se celebren comicios generales, debe formarse “en un plazo de 24 a 48 horas”.

El país lleva sin presidente ni Parlamento desde 2021, cuando Moïse fue asesinado, y no ha celebrado elecciones desde 2016. Además, ha enfrentado fuertes protestas en las últimas semanas.

Para Gédéon Léon, fundador de la oenegé haitiana Centro de Análisis e Investigación en Derechos Humanos (CARDH), la creación de esa autoridad “no es la solución política ideal (…), pero permite agrupar a las grandes tendencias y presenta un enfoque bastante más inclusivo”.

Una opinión compartida por Keith Mines, exdiplomático y vicepresidente del programa para América Latina del Instituto Estadounidense de Paz.

Ahora falta por ver si los partidos podrán aparcar sus numerosos desencuentros de los últimos años para “trabajar por el interés nacional”, señala, por su parte, Ivan Briscoe, director del Programa para América Latina y el Caribe del International Crisis Group.

También habrá que esperar a la reacción de las pandillas armadas para ver si dejan trabajar a las nuevas autoridades, explica.

“Por ahora, no podemos decir que se haya producido ningún cambio fundamental en el país, sólo estamos asistiendo a un cambio político”, asegura Briscoe. “Pero la realidad sobre el terreno sigue siendo que las bandas dominan prácticamente todo”.

¿Qué legitimidad tendrá esta autoridad?

Briscoe apunta a un claro obstáculo para el nuevo gobierno: la mala imagen de los políticos en el país.

“El sistema político y los partidos en su conjunto están desacreditados en Haití”, asegura. “Así que la simple creación de un gobierno a partir de ellos no va a cambiar el déficit de legitimidad, al que Henry y Moïse ya se enfrentaron”.

“Hasta el momento no se ve el surgimiento de nuevas figuras políticas”, opina Léon, que alerta sobre un vacío que podrían ocupar las bandas criminales.

“En mi opinión, en la situación política actual, las bandas se han convertido en una fuerza”, dice el experto haitiano. “Tenemos que tener cuidado de que sus acciones criminales -violaciones, masacres y graves abusos contra los derechos humanos- no queden legitimadas”.