Las calles han perdido su dinámica y el buen ánimo, algo considerado cotidiano, ha desaparecido.
Nada de eso es suficiente para devolver la eficiencia comercial y los negocios que permanecen en el área, ni la energía de los compradores que expresa su esfuerzo y trabajo.
Los familiares de 32 víctimas mortales y de 10 en categoría de desaparecidos a los que aún no se les ha emitido acta de muerte, todavía se resisten a aceptar estas pérdidas humanas cercanas.
Tal es el caso de Judith Montero, la madre de Cheri Vizcaíno, un hombre de 32 años que falleció durante la desgracia.
Cheri sólo pasaba por la cercanía de la empresa Vidal Plast, donde las autoridades afirman que se originó la explosión y su posterior incendio. Al ser impactado, perdió la vida y dejó en su madre el pensamiento de que volvería algún día a recorrer el camino hasta llegar a su hogar.
“A un año de la muerte de mi hijo, no me he podido recuperar. Todavía me levanto y espero que él llegue, que baje a dejar su motor en mi casa. Para mí no existen días y noches; todos son iguales desde que mi casa perdió su pilar”, aseguró, entre lágrimas.

Lugar de la explosión en San CristóbalJorge Martínez
A sus 52 años, la mujer vive sometida a los fármacos que recetan en sus constantes visitas al psiquiatra para trabajar la pérdida, cuestiones que, pese a las promesas gubernamentales que recibió, cubren sus otros hijos.
“No quiero hablar de ayuda, de todo lo que me prometieron las autoridades, porque ya estoy desencantada. Toda la ayuda que nos prometieron se ha quedado en eso, promesas, pero tampoco me he movido más porque eso no me va a devolver a mi hijo, que es lo único que quisiera”, señaló, manifestando una versión que coincide con otros dolientes.
A una parte de los familiares de los muertos y desaparecidos, la gobernación de San Cristóbal les entrega RD$20,000 mensuales, que son recibidos con agrado considerando que la mayoría perdió a su cabeza de hogar.
“A mí no me importa nada, yo no estoy pidiendo que me entreguen nada de lo que me prometieron, es que se haga justicia, que se diga la verdad porque tal vez así nosotros, como familia, podamos encontrar tranquilidad”, señaló Andrea Mateo, familiar de tres de los desaparecidos.





