22,000 familias dominicanas al año, la vida se quiebra en un abrir y cerrar de ojos debido a un accidente cerebrovascular (ACV), los sobrevivientes sufren una espiral de vicisitudes familiares, físicas, emocionales y económicas.

El próximo 29 de octubre es el Día de la Prevención de los ACV y encontrará estadísticas en el país que revelan una crisis de salud pública silenciosa y devastadora: esta condición ya se consagra como la segunda causa de muerte y la primera causa de discapacidad temporal y permanente a nivel nacional.

Detrás de los fríos números se esconde la realidad más cruda: la de los hogares transformados en habitaciones de hospital improvisadas y el desgaste absoluto de quienes cuidan.

Féliz Vinicio Lora, periodista,  presidente de Fundace.

Féliz Vinicio Lora, periodista, presidente de Fundace.

La vida en una cama

Cuando el impacto del ACV es severo, el entorno del paciente se reduce drásticamente a las cuatro paredes de una habitación. La transición de una vida autónoma a la dependencia total en una cama de cuidados paliativos desata un sufrimiento profundo.

Para el paciente, la frustración de estar consciente pero atrapado en un cuerpo inmóvil, lidiando con la pérdida del habla, la parálisis lateral (hemiplejia) y la disfagia, es una tortura psicológica diaria.

Para las familias, el panorama no es menos desgarrador. “La dinámica de la casa colapsó desde el primer día”, explica Miosotis Aquino, quien ha asumido el cuidado de su hermano Niko desde que este sufrió un ACV en el año 2014. A raíz de esta entrega incondicional, Miosotis padece desde hace varios años el síndrome del cuidador quemado: un agotamiento físico, mental y emocional crónico debido a jornadas sin descanso dedicadas a movilizar a su hermano para evitar escaras, administrar medicamentos, alimentar por sondas y lidiar con la incertidumbre médica.

El impacto no es solo emocional, sino también financiero: “Buscamos un cuidador privado para que nos apoye tras mi propio diagnóstico de salud, y solo por ese servicio tenemos que pagar RD$ 45,000 mensuales”, detalla.

Agrega que este colapso emocional de ver a un ser querido perder su esencia representa un duelo en vida que muy pocas familias están preparadas para gestionar.

“La vida cambia en un chasquido de dedos cuando se sufre un evento cerebrovascular”, dice el reconocido periodista y presidente de la Fundación Dominicana de Accidente Cerebral (Fundace), Féliz Vinicio Lora.

El veterano comunicador creó Fundace para acompañar a otras personas a vivir tras sufrir un ACV y tiene un profundo y hermoso testimonio de su experiencia personal luego este evento, al que no solo sobrevivió, sino que hoy en día le ha dado fuerzas para reinventarse y seguir adelante con su carrera y ayudar a otros.

“Hay cambios en la fisonomía, mental y cognitiva, hasta cambios en la familia, en el entorno y hasta en los amigos. El proceso de recuperación muy lento, tedioso, cansón, pero hay que persistir”, dice en testimonios recogidos por su fundación

El costo financiero

El impacto económico de un accidente cerebrovascular drena rápidamente los recursos de cualquier hogar de clase media o baja en el país. Según estudios de costos de salud realizados por Fundace, dar tratamiento y estabilidad a un paciente de ACV durante los primeros seis meses de la enfermedad oscila entre los RD$1.3 millones y los RD$2.5 millones.

Este presupuesto se atomiza en necesidades diarias indispensables que los seguros médicos de coberturas básicas cubren de forma muy limitada: terapias de rehabilitación (Física, Ocupacional y del Lenguaje): fundamentales para que el paciente recupere la movilidad o el habla. Aunque centros públicos u organizaciones aliadas ofrecen asistencia, recientes actualizaciones tarifarias en la Asociación Dominicana de Rehabilitación sitúan terapias especializadas (como la terapia ocupacional) en aproximadamente RD$1,200 por sesión. Para un paciente que requiere un mínimo de tres sesiones semanales combinadas, el gasto mensual supera fácilmente los RD$14,400 solo en copagos o tarifas básicas, sin contar los traslados en vehículos.

Insumos y Cuidados en Cama

Un paciente encamado requiere un flujo constante de pañales desechables para adultos, centros de cama, gasas, cremas antiescaras y suplementos nutricionales especializados (en caso de alimentación por sonda nasogástrica). El mantenimiento representa un costo fijo de entre RD$15,000 y RD$25,000 mensuales, sin contar medicamentos y alimentación especializada.

Costo estimado de consultas con especialistas (neurología/fisiatría)

Es importante destacar que en la República Dominicana no existe un estándar único o tarifa regulada para las consultas o internamientos privados y que estos datos fueron calculados según información en llamadas aleatorias a los centros. Por tanto, los costos finales dependerán de la especialidad, el centro de salud y del tipo de Plan de Seguro Médico que posea el paciente.

Clínica Abel González: Varios de los especialistas no aceptan el seguro médico básico, por lo que una consulta privada puede oscilar entre los RD$ 3,000 y RD$ 6,000.

Clínica Corazones Unidos: Las consultas médicas con especialistas se sitúan en un rango de RD$ 3,500 a RD$ 5,000. En este centro, algunas especialidades no dan cobertura completa con el plan básico.

Hospiten Santo Domingo. Este centro de capital internacional no realiza consultas bajo el seguro básico general, solo acepta planes complementarios o internacionales. La consulta privada directa suele superar los RD$ 4,000 a RD$ 5,000.

Hospital General de la Plaza de la Salud (HGPS). Funciona bajo un modelo semiprivado. Cuenta con programas de asistencia social y descuentos escalonados para pacientes vulnerables. Un día de internamiento en habitación privada tradicional puede promediar entre RD$ 6,000 y RD$ 12,000 diarios, sin embargo, aceptan todos los planes de seguros salud del país.