Josè Dicen

El pasado jueves a las 3:00 de la tarde los 345 alumnos de la escuela Básica de Las Carreras continuaban recibiendo docencia en las inclementes e improvisadas aulas que la comunidad, la Sociedad de Padres y Amigos de la Escuela (APMAE) y la Dirección del Centro Escolar tuvieron que habilitar para que los niños no perdieran el presente año escolar.

Los alumnos de este centro educativo reciben docencia en los niveles de Inicial, Básica y Primer Ciclo de Secundaria, en 18 secciones y un cuerpo de profesores que se desenvuelven entre el polvo, la estrechez de los espacios, el insoportable calor y el bullicio de los inquietos estudiantes.

Todos se desenvuelven forzados por el adverso ambiente de estos improvisados espacios que operan en una marquesina, un solar y el local de un viejo bar convertido ahora en templo de una iglesia cristiana, que les han prestado provisionalmente.

“Las condiciones en que estamos trabajando son muy deplorables; hace demasiado calor, polvo, el espacio es muy abierto, hay demasiado ruido aquí”, exclama Guerrero.

En el local donde funcionaba el viejo bar convertido en templo de iglesia de la comunidad han tenido que organizar 10 secciones de trabajo; dos de Preprimaria, dos Primaria y un cuarto grado, que operan tanto en tanda matutina como en la vespertina. También funcionan otras seis secciones, repartidas en tres en la mañana y tres en la tarde, en una marquesina prestada, y cuatro más ubicadas en una casucha de inclementes condiciones levantada en un solar que amigos de la escuela han prestado al centro educativo. Luis Soto, profesor de esta escuela, que se recupera de una cirugía odontológica, dice que el ruido y la bulla que se genera con la aglomeración de los niños en estos espacios inadecuados, le obligan a subir la voz más de lo requerido afectando su salud. “En estas condiciones los niños no van a alcanzar los aprendizajes significativos ni las competencias específicas y fundamentales que plantea el currículo dominicano y la readecuación curricular”, sentencia la profesora Ingrid Guerrero, coordinadora docente del centro y miembro de la Unidad de Base de la ADP.

Estos inadecuados lugares convertidos en aulas para niños desde 5 hasta 12 y 13 años de edad fueron dados a conocer por Listín Darío en amplios reportajes publicados en octubre pasado.

El editorial

El compromiso

El MINERD se comprometió a corregir la situación con la colocación de aulas móviles para estos alumnos y el inicio de la construcción de manera inmediata del nuevo plantel.