Vidas segadas de forma abrupta e inesperada y familias fragmentadas, son algunas de las consecuencias de un enemigo silencioso que solo en la República Dominicana cobra las vidas de casi 600 personas por cada 100 mil. Una cifra alarmante, que según el psiquiatra César Mella se ha magnificado con la pandemia del coronavirus.

“La presente situación mundial ha generado una gran desesperanza en grandes núcleos de la población, primero porque no se conoce adecuadamente el germen que está causando el quebranto, segundo porque no se tiene la cura y tercero porque están obligados a seguir las medidas de prevención como el uso de las mascarillas, lavarse constantemente las manos y estar alejados de sus seres queridos”, reseñó el psiquiatra.

Las muertes por la pandemia que en el país superan los 2,100 también han sumido a los familiares de los fallecidos en estado de depresión, esto sumado al desconocimiento mundial de lo que pasará con la evolución de este virus.

“La depresión es un trastorno del estado de ánimo que ataca a dos de cada diez personas durante el curso de sus vidas”, así lo dio a conocer el reconocido profesional de la salud.

Según los estudios internacionales, la depresión es el diagnóstico psiquiátrico y psicológico que describe un trastorno del estado de ánimo, transitorio o permanente, caracterizado por sentimientos de abatimiento, infelicidad y culpabilidad, además de provocar una incapacidad total o parcial para disfrutar de las cosas y de los acontecimientos de la vida cotidiana (anhedonia).

Los trastornos depresivos pueden estar, en mayor o menor grado, acompañados de ansiedad.

Según datos del psiquiatra, un componente químico y otro sicológico en algunos neurotransmisores del cerebro inciden en el surgimiento de este trastorno.

“Tiene un componente químico, es decir algunos neurotransmisores del cerebro como la serotonina puede influir en el desarrollo de este trastorno, además posee otro psicológico, que genera un cambio en el comportamiento de quien la padece. Tiene un desinterés marcado por la vida, insomnio y ve su futuro de forma negativa”, reveló.

“La pérdida del apetito, falta de concentración y disminución del deseo sexual son otros de los síntomas detonantes de una persona depresiva en el plano psicológico”, continúa relatando.

Mientras “en el plano social una persona depresiva presenta disminución en el rendimiento laboral y la productividad y tendencia a aislarse”, enfatizó Mella.

El suicidio

Lamentablemente muchas personas depresivas ven el suicidio como la única alternativa para salir de sus problemas.

De acuerdo a César Mella 8 de cada 10 personas que se suicidan padecían de depresión, una era esquizofrénica y otra tenía problemas económicos, sentimentales o sociales que afectan a seres humanos frágiles que se encuentran en una situación de desventaja.

“Cuando una persona se siente deprimida debe buscar ayuda, no necesariamente de un siquiatra o un sicólogo, porque están escasos en estos momentos por la sobredemanda, también pueden ayudarse de un sacerdote, pastor, amigo o miembro familia al que le tengamos confianza porque el hecho de confesar el estado y ponerse en guardia haciendo ejercicios físicos y mentales para atraer las ideas positivas puede resultar de mucha ayuda”, estimó Mella.

“Una depresión menor o transitoria puede convertirse en una mayor con ideas totalmente perturbadas”, enfatizó.

Puso como ejemplo el caso de Juan Francisco Núñez, de 41 años, el hombre que se lanzó en un acto suicida del edificio de oficinas gubernamentales, conocido como El Huacal y que antes de cometer el hecho, grabó un video justificando el acto.

“Es muy probable que estuviera deprimido, él trato de disimularlo haciendo un video asegurando que lo que tenía era mucho estrés, pero esa es una táctica de la gente que termina en suicidio, por eso llenó de asombro a sus familiares y compañeros de trabajo. Es decir que la depresión y el suicidio viven asechando a la población”, dijo.

Estudios internacionales han concluido que hay personas susceptibles a la depresión, entre otros casos “las personas muy cumplidoras, con un alto nivel de lo que es el deber y los perfeccionistas son más proclives a la depresión que los que se consideran sinvergüenzas”, señaló Mella.

“Muchas veces el deprimido pasa de la alegría a la irritabilidad, de la irritabilidad a la tristeza y de la tristeza al llanto que puede convertirse en un acto suicida”, enfatizó.

¿Cómo podemos ayudar a una persona depresiva?

Para el profesional de la salud, lo primero es evitar que esa persona se aísle, que por lo general es lo primero que hacen, lo segundo darle amor y solidaridad y lo tercero decirle que no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista porque todos los ciclos tienen un final.

Las redes sociales y la depresión

“Un sector importante de las redes sociales se han convertido en tóxicos y desorientador para una parte de la sociedad, muchas personas piensan en el suicidio a través de mensajes que les han llegado por las redes sociales, sobre todo en la juventud, que imitan compartimientos de líderes del pop”, señaló el siquiatra.

Hay países que han regulado el contenido para evitar este flagelo.

Líneas de ayuda

La depresión, enfermedad que afecta aproximadamente al cinco por ciento de la población mundial, en algunos casos suele confundirse con un quebranto del estado de ánimo del cual se puede salir voluntariamente.

Según datos del psiquiatra “en la RD estamos en un rango intermedio. Entre el 15 % y el 25 % tienen el chance de deprimirse, posiblemente tengamos una taza de suicidio de entre las 700 personas por cada 100 mil habitantes por año”.

Ahí la importancia de buscar ayuda, “es necesaria que se haga campaña televisiva para impulsar las ayudas a través de los diversos programas”, enfatizó.

El departamento de Salud Mental del Ministerio de Salud Pública posee la línea de información sobre la depresión en el 809-544-4223. Este departamento ofrece directorios y contactos de centros de ayuda contra la depresión y prevención del suicidio. Laboran de lunes a viernes en horario de 8 a.m. a 4 p.m.

Otra entidad para hablar y tratar la depresión es la Fundación Alam Cabrera, que posee un personal de psicología encargado de promover la prevención del suicidio, brindar soporte contra la depresión y capacitar a las personas.

Laboran por cita, en horario de lunes a viernes de 9:00 a.m. a 4:00 p.m. Las consultas tienen un costo de 200 pesos. La línea de información de la entidad es el 809-740-5339.

“No quiero que nadie se haga el valiente, mi recomendación es que todo el que sienta síntomas de depresión o conozca a alguien busque ayuda, asumiendo que la depresión es un trastorno cerebral, de pensamiento y de la forma de ver el mundo y que tiene tratamiento”, dijo.

Continuó: “Que sepan que la mayoría de los casos se pueden curar si se atiende a tiempo, por lo menos 9 de cada 10 casos de personas que se ponen en manos de un terapeuta mejora sus síntomas y comienzan a ver la vida de otro color”, concluyó Mella.