Hubo una mujer en San Cristóbal cuya palabra valía más que cualquier contrato. Su firma era aceptada en las tiendas más exclusivas de la Calle El Conde como si fuese una tarjeta de crédito. Su nombre, Isabelita Hasbún, todavía resuena en la memoria del pueblo como símbolo de confianza, nobleza y visión comercial adelantada a su época.
Nombre: Isabelita Hasbún.
Padres: de la reconocida familia Hasbún, de origen libanés, establecida en San Cristóbal desde finales del siglo XIX, pioneros en el comercio de telas y productos de vestir.
Su hermano Elías contrajo matrimonio y dejó descendencia.
Residencia: Calle Pedro Borbón, casi frente a la popular Chichita Barinas (pasteles en hoja).
Oficio: Comerciante y gestora de confianza. En su casa tenía su “tiendecita hogar” donde recibía a clientes y organizaba encargos.
Carácter: atenta, servicial, noble, generosa, cariñosa y de trato fino: una mujer querida por todos.
2) Dinámica comercial: El Conde como almacén extendido
La genialidad de Isabelita radicaba en su sistema:
Entregaba órdenes o vales escritos.
El cliente iba a las tiendas de la Calle El Conde y, con solo presentar la nota, recibía mercancías.
No necesitaba acompañar: su firma era garantía suficiente.
Como recuerda Rosalba Pérez: “Ese papel que ella daba era como una tarjeta de crédito”.
3) Tiendas aliadas en la Calle El Conde
La red de Isabelita era amplia y prestigiosa:
Flomar – ropa elegante y de moda.
Los Muchachos – tienda de calzados reconocida por su variedad.
Puerta del Sol – especializada en telas y ropas.
Casa López de Haro – sedería y telas de lujo.
Casa de la Suerte – artículos selectos de calidad.
Casa Mirro – variedades exclusivas de la época.
Calzados Lama – zapatos de moda y alta durabilidad.
Ferretería Cuesta – artículos de hogar y construcción.
Testimonio especial
Maricela Valette (EPD) recordaba con orgullo una nota típica:
“Flomar, por favor despachar a la señorita Maricela Valette lo que desee. Atte, Isabel Hasbún.”
¡Una orden así era palabra sagrada!
4) Un “Amazon” antes de internet
La comparación de Doña Lilian Medina sigue vigente: Isabelita fue el Amazon de su tiempo.
Curaba la mercancía al gusto de cada cliente.
Su nota era como un carrito de compras digital.
Su casa era plataforma logística de confianza.
5) Testimonios y memorias vivas
Rosalba Pérez: “Ese papel era como una tarjeta de crédito. Donde uno presentaba su nota, la tienda confiaba”.
Doña Lilian Medina: “Era el Amazon de nuestro tiempo”.
Vecinos de Pedro Borbón: la recuerdan como generosa, cariñosa y siempre preocupada por la calidad.
Sócrates Barinas Coiscou y Franklin Domínguez resaltan la tradición comercial árabe-libanesa en San Cristóbal. Isabelita se inserta en esa herencia con un modelo único.
Celsa Albert Batista documenta cómo las mujeres comerciantes sostuvieron la economía comunitaria: Isabelita es prueba viva de ello.
7) Fuentes y referencias
Archivo General de la Nación (AGN): registros de comercio (1920–1950).
Cámara de Comercio de San Cristóbal: matrículas de negocios familiares.
Hemeroteca Nacional: anuncios de Flomar, Los Muchachos, Puerta del Sol y Casa López de Haro.
Directorios Comerciales (1940–1970): referencias a las tiendas aliadas.
Memorias orales: testimonios de Rosalba Pérez, Doña Lilian Medina y Maricela Valette (EPD).
Anticipó modelos modernos de crédito y compra asistida.
Mostró liderazgo empresarial en tiempos patriarcales.
Transformó el consumo en San Cristóbal, uniendo confianza y calidad.
En un tiempo sin internet, Isabelita Hasbún inventó un sistema de comercio inteligente y de confianza. Su firma era un cheque abierto, su palabra un contrato, y su vida una lección de integridad.
Hoy merece , homenajes y un lugar en la historia: orgullo de la familia Hasbún y de San Cristóbal entero.
¿Cuántas tiendas más recuerdas tú que trabajaron con Isabelita?
¿Viviste alguna experiencia con sus vales?
Comenta, comparte y ayudemos a reconstruir juntos esta memoria viva del comercio de San Cristóbal.
Nota : Esta imagen no es una foto original. Es un símil.





