Google presentó este martes Proyecto Astra, su asistente de inteligencia artificial (IA) con «habilidades humanas» que le permiten ver, oír, recordar, asimilar y hablar; una herramienta futurista que previó lanzar a finales de año.

El anuncio, que hace unos años solo sería posible en el guion de una película de ciencia ficción, fue en parte eclipsado por su rival OpenAI, una empresa líder de la IA que el lunes presentó una función de asistente de voz similar.
En los dos casos, los usuarios podrán hacer una videollamada al asistente y preguntarle todo tipo de cuestiones.

Otra cualidad que tienen estas tecnologías es que pueden ser interrumpidas durante sus respuestas para pasar al siguiente punto de la conversación, y pueden tener distintas personalidades, aunque en ambos ejemplos se usó la voz de una mujer.

«Estos agentes se crearon sobre nuestro modelo Gemini y otros modelos de tareas específicas, y fueron diseñados para procesar información más rápido codificando continuamente cuadros de video, combinando la entrada de vídeo y voz en una línea de tiempo de eventos y almacenando en caché esta información para recuperarla de manera eficiente», explica la empresa en un comunicado.

Google se sacó un as de la manga sorprendiendo con la posibilidad de usar esta tecnología con unas gafas inteligentes, además de con un teléfono, aunque la compañía no hizo anuncios específicos al respecto.

En su último evento de desarrolladores, Meta también apuntó que está desarrollando sus gafas inteligentes para que puedan acceder a su IA y contestar a los usuarios preguntas sobre lo que ven.

Son muchas las tecnológicas que este año han apostado por herramientas con IA que interactúan con el usuario sin la necesidad de un teléfono u ordenador -como The Rabbit R1 o Humane AI Pin-, pero ninguno, de momento, ha conseguido un éxito rotundo.

Las ‘cookies’ son pequeños fragmentos de texto que los sitios web de terceros que visita un usuario envían al navegador que utiliza el visitante, donde quedan alojadas. Estos archivos almacenan distintas informaciones que después son transferidas desde el navegador al servidor que envió las ‘cookies’.

Imagen representativa de una búsqueda en Internet.

Imagen representativa de una búsqueda en Internet.FOTO: FREEPIK / EFE

Las ‘galletas informáticas’ han sido durante muchos años una parte integral de la navegación web, al ayudar a comprender la actividad de los usuarios y ofrecer una experiencia personalizada. Ahora, tres décadas después de su lanzamiento, Google ha comenzado a bloquear gradualmente estos pequeños fragmentos de datos apuntando a su completa eliminación.

Las ‘cookies’ son pequeños fragmentos de texto que los sitios web de terceros que visita un usuario envían al navegador que utiliza el visitante, donde quedan alojadas. Estos archivos almacenan distintas informaciones que después son transferidas desde el navegador al servidor que envió las ‘cookies’.

Estos archivos, también llamados “galletas informáticas”, posibilitan que los sitios web que las han enviado recuerden información sobre las visitas que reciben, lo que puede hacer que sea más fácil volver a visitar esos sitios y que estos sitios resulten más útiles a quien los visita, según explican desde Google.

La historia de las ‘cookies’ se remonta a Lou Montulli, programador de navegadores web de Netscape Communications, uno de los primeros navegadores de Internet, según la plataforma especializada CookieYes (www.cookieyes.com).

En 1994, a Montulli se le ocurrió la idea de utilizar archivos de texto para almacenar información. La idea detrás de las ‘cookies’ era que permitieran a las personas que compran en un sitio web de comercio electrónico almacenar sus artículos en un carrito de compras virtual, según esta misma fuente.

Según CookieYes, el nombre ‘cookie’ lo acuñó Montulli y se deriva del término informático “cookie mágica”, que se refiere a un paquete de datos recibidos y enviados por un programa.

1994: el punto de partida.

Para distintas fuentes tecnológicas, la era de las ‘cookies’ comenzó en 1994: en junio Montulli tuvo la idea de utilizarlas en las comunicaciones web; ese mismo año él escribió con John Giannandrea la especificación inicial de Netscape para las ‘cookies’; y en octubre se publicó la versión 0.9beta del navegador Mosaic de Netscape, que soportaba ‘cookies’.

“The New York Times informó que este fue el primer caso en la historia de Internet en el que los datos de un sitio web podían almacenarse de manera confiable en la computadora de un usuario”, señala la compañía de software Zeropark (https://zeropark.com).

Según Google, las ‘cookies’ se consideran esenciales para recordar las elecciones y preferencias de un usuario (como el idioma que ha elegido); almacenar la información relacionada con la sesión (como el contenido de un carrito de la compra); habilitar funciones o realizar tareas que se soliciten; y detectar y resolver problemas con un servicio determinado.

También se utilizan para mejorar los resultados de las búsquedas en Internet; autenticar a los usuarios y prevenir el fraude; ayudar a entender cómo interactúan los visitantes con un servicio en particular. Además permiten publicar y personalizar anuncios y mejorar la experiencia del usuario proporcionándole contenidos y funciones personalizados, según Google.

Sin embargo a finales de 2023, esta firma anunció que trabaja en la desaparición de las ‘cookies’ de terceros en su navegador Chrome, para mejorar la privacidad del usuario, proteger sus datos y darle un mayor control sobre como se usan, por ejemplo limitando las posibilidades de que su actividad pueda ser rastreada cuando cambia de un sitio web a otro.

2024: el final del camino.

A comienzos de 2024, el año en que se cumplen tres décadas del lanzamiento de las ‘cookies’ de terceros, Google comenzó a probar su nueva función de Protección Antirastreo, que limita el seguimiento entre sitios web, en el 1% de las personas que utilizan Chrome en todo el mundo, como paso previo a eliminarlas gradualmente para todos las personas que utilizan internet en la segunda mitad de ese mismo año.

En la practica esto significa que cuando se navegue por la web, las ‘cookies’ de terceros estarán restringidas de forma predeterminada, de lo cual el usuario será notificado.

Este movimiento de bloquear las ‘cookies’ de terceros a partir de 2024, dejará de lado la industria publicitaria tal y como se la conoció, y obligará a la firmas y marcas a reevaluar sus estrategias de marketing y buscar alternativas más efectivas, para sobrevivir y prosperar en este nuevo escenario, según la plataforma de tecnología publicitaria EXTE (https://exte.com).

El comienzo de la “era cookieless” (sin ‘cookies’) ofrece a las empresas la oportunidad de construir relaciones más sólidas con sus audiencias y ofrecer contenido personalizado gracias a los ‘first party data’ (FPD) o datos de primera fuente, que proporcionan información precisa y relevante del usuario”, explica Álvaro Pastor, director de marketing (CMO) de EXTE.

Los FPD son datos que la empresa recopila a través de sus propias fuentes, como sus acciones previas de publicidad, actividad en redes sociales, campañas de publicidad vía email, servicio de atención al cliente y cualquier otra información recolectada al relacionarse con los clientes, ya sea mediante programas informáticos o interacción personal o a distancia.

Cambios en el ecosistema digital.

“Desde su integración en 1994, las ‘cookies’ han sido fundamentales en la evolución de Internet y la navegación web”, explica a EFE, Laura Martínez, abogada y consultora senior de GlobalSuite Solutions, GSS (www.globalsuitesolutions.com).

“Han permitido una experiencia de usuario más personalizada y eficiente, al habilitar funcionalidades como el inicio de sesión automático, la personalización de contenidos, el seguimiento de preferencias del usuario, y la posibilidad de llevar a cabo análisis de comportamiento para mejorar servicios y productos”, explica.

Añade que “en el ámbito del marketing digital, las ‘cookies’ han revolucionado la forma en que se dirigen y personalizan las campañas publicitarias, permitiendo a los sitios web ofrecer anuncios más relevantes a sus visitantes”.

“Sus ventajas para los usuarios incluyen una navegación web más cómoda y personalizada, con funcionalidades como el recuerdo de credenciales de acceso y preferencias en sitios web, lo que facilita la búsqueda de información y el acceso a contenidos de interés”, según Martínez .

“A los sitios web, las ‘cookies’ les proporcionan herramientas para el análisis del comportamiento de los cibernautas, la optimización de la experiencia de usuario, y la personalización de la publicidad, lo que puede traducirse en mayores ingresos publicitarios y mejoras en el servicio para los propietarios de las páginas web”, puntualiza.

“Sin embargo, este último aspecto ha desencadenado inconvenientes para los usuarios, especialmente en asuntos relacionados con la privacidad y el uso no autorizado de datos personales, donde, se podría llegar al caso de utilizar las ‘cookies’ para rastrear la actividad online de los usuarios sin consentimiento explícito por parte de la persona”, destaca.

Martínez considera que “el reciente cambio introducido por Google Chrome marca un punto de inflexión hacia una “era cookieless”, donde se anticipa una reducción en la dependencia de las ‘cookies’ de terceros”.

“Esto puede impulsar hacia alternativas más respetuosas con la privacidad, donde se controle el uso de tecnologías relacionadas con la `huella digital´ del usuario, almacenamiento local HTML5, así como la implementación de soluciones basadas en la identificación anónima y agregación de datos”, adelanta.

“Asimismo Google propone un conjunto de estándares para seguir utilizando la publicidad online de forma anónima y segura” apunta.

Otras iniciativas incluyen el uso de identificadores universales que requieren el consentimiento del usuario, proporcionando un control más directo sobre sus datos”, concluye la abogada Martínez.