Además del interés creciente de empresas y particulares en explorar para verificar la existencia de minerales metálicos, como el oro, plata y cobre, con fines de explotación, desde el 2019 también se han venido incrementando las solicitudes para minerales no metálicos como caliza, basalto y arena silícea.

La lista que la Dirección General de Minería publica en su página web, actualizada al 31 de agosto del 2022, reporta más de 130 solicitudes en revisión para explorar minerales no metálicos. La más reciente es del 12 de agosto, para explorar en los municipios sureños de Enriquillo y Oviedo los valores de caliza, carbonato de calcio, carbonato de magnesio y sílice.

Los minerales no metálicos no tienen brillo propio ni conducen electricidad. La caliza, por ejemplo, que es una roca sedimentaria, se usa para fabricar cemento, como pieza ornamental y para relleno. Triturada, se emplea para recuperar suelos en agricultura y refinar algunos metales. Aunque es importante para la economía, su explotación no ha sido ajena a denuncias de comunidades alrededor de las minas por el impacto en la salud del polvo que despiden los trabajos.

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Vista parcial de una mina de caliza en San Cristóbal. (DIARIO LIBRE/ARCHIVO)

Los productos no metálicos lograron mantener una buena producción durante el período 2010-2019.

Solo entre 2019-2020, se destacaron las rocas calizas y volcánicas, yeso, arcillas, rocas calizas coralinas y puzolanas como los minerales no metálicos que reflejaron los mayores volúmenes de producción; un posicionamiento que han mantenido durante los últimos 11 años, indica un informe sobre transparencia en el sector minero publicado por el Ministerio de Energía y Minas.

Llegada la pandemia del COVID-19, la producción disminuyó en 2020 por las medidas sanitarias y cierres económicos.

“El país ha podido desarrollarse y ha podido traer grandes hoteles y ha podido hacer grandes carreteras porque tiene grandes depósitos de materiales que sirven para hacer carreteras, para hacer edificaciones, para hacer hoteles, o sea, sin eso fuera más difícil y más costoso desarrollar”, dice a Diario Libre el titular de la Dirección General de Minería, Rolando Muñoz.

En el Caribe, Cuba explota níquel y cuenta con una importante reserva de cobalto; Jamaica tiene yacimientos de bauxita y piedra caliza, y cantidades de oro y cobre en etapa de desarrollo.

La República Dominicana destaca entre las islas del Caribe por su reserva minera. Su potencial viene dado por las formaciones geológicas en su geografía, que resultan favorables para alojar yacimientos de minerales metálicos y no metálicos, piedras semipreciosas e indicios de hidrocarburos. Del este al oeste de la isla La Española, que comparte con Haití, hay un cinturón mineral que la atraviesa.

El país cuenta con depósitos importantes de bauxita y aluminio en Pedernales, ferroníquel en Bonao, y oro, plata y cobre en Pueblo Viejo, este último considerado de clase mundial.

La frontera y sus reservas

El Ministerio de Economía ha indicado en uno de sus informes que el espacio territorial de la frontera entre la República Dominicana y Haití aloja «una de las reservas minerales más grandes del mundo».

En Pedernales además hay depósitos de mármol; existen yacimientos de oro, plata y cobre en las provincias fronterizas de Dajabón y Elías Piña; titanio en Montecristi; y reservas de petróleo en Independencia y Montecristi.

Economía destaca que estas reservas han generado interés de inversionistas extranjeros y de compañías reconocidas en la minería, ya que muchos de los yacimientos no han tenido experiencias importantes de explotación.

Pero el ministerio observa que las ventajas de competitividad local que representan para el crecimiento económico, precisan de acciones específicas de políticas de desarrollo sostenible, ya que la zona fronteriza alberga la principal fuente de agua de la isla: la cuenca más importante de Haití -la naciente del río Artibonito-, y la cuenca más importante de la República Dominicana -la desembocadura del río Yaque del Norte-.

Ya en el fronterizo municipio de Restauración, en Dajabón, la minera canadiense Unigold solicitó en febrero de 2022 el permiso para explotar oro en una concesión llamada Los Candelones, tras encontrar un yacimiento de 2.25 millones de onzas del metal en casi 20 años explorando en el terreno.

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¿Y qué sigue en Haití?

Como Haití y República Dominicana comparten la isla La Española, la geología no se detiene en la frontera.

“Haití ocupa la parte occidental de la isla La Española en la región del Caribe y posee depósitos minerales económicos similares a los de la República Dominicana, aunque los recursos de Haití se han mantenido en gran parte sin explotar. La geología del norte de Haití alberga numerosas ocurrencias y prospectos de cobre, oro y plata”, destaca un informe del Servicio Geológico de Estados Unidos. En exploraciones realizadas por empresas estadounidenses y canadienses se descubrieron de esos metales.

El Ministerio de Economía dominicano reportaba en 2016 que para ese entonces Haití desarrollaba tres proyectos de exploración en la zona de la frontera: La Miel, Ouanaminthe y Mont-Organisé.

De acuerdo a lo citado por el ministerio, los recursos del subsuelo en los departamentos fronterizos de Haití han sido estimados en 20,000 millones de dólares.

Pero las exploraciones por empresas extranjeras han resultado controversiales en el país, sumido en una profunda pobreza, crisis social y violencia, pues los que se oponen a la explotación temen que se lleven los recursos de la nación sin dejarles beneficios.

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