Los resultados de PISA 2025 volvieron a encender el debate sobre la calidad de la educación dominicana, pero esta vez con una advertencia de la Asociación Dominicana de Profesores (ADP) que se defiende y sostiene que el bajo desempeño de los estudiantes no puede atribuirse exclusivamente a los maestros porque detrás de los resultados también pesan las políticas públicas, la cobertura de la población evaluada, las condiciones en que se desarrolla la enseñanza y las decisiones adoptadas durante los últimos años.
El presidente de la ADP, Eduardo Hidalgo, cuestionó que los resultados de la evaluación internacional sean utilizados para responsabilizar al personal docente por los bajos niveles de aprendizaje y reclamó al Ministerio de Educación revisar las políticas implementadas para enfrentar el rezago.
Hidalgo llamó además la atención sobre la población de adolescentes de 15 años que no estuvo representada en la medición. Afirmó que unos 50 mil jóvenes quedaron fuera de PISA 2025, por lo que consideró necesario tomar en cuenta el alcance real de la evaluación antes de utilizar sus resultados para establecer conclusiones sobre el sistema educativo nacional.
De acuerdo con un análisis de la serie PISA 2015-2025 realizado por el Observatorio Educativo Profesor Rafael Santos Badía, en el país había 187,204 jóvenes de 15 años, de los cuales la medición representó a 127,852.
Ante esta situación, el presidente de la ADP reclamó al Ministerio de Educación publicar la serie completa de resultados de PISA correspondiente al período 2015-2025, incluyendo los márgenes de error, las variaciones estadísticamente significativas y el porcentaje de adolescentes de 15 años representado en cada medición.
ADP: no es solo de fracaso
El presidente de la corriente magisterial Juan Pablo Duarte, Menegildo De la Rosa, llamó a reconocer los avances registrados por el país, aunque admitió que estos todavía son insuficientes frente al rezago que mantiene República Dominicana. “Hay que reconocer que hemos avanzado, aunque sea ligeramente. No podemos convertir un avance en una derrota; pero tampoco podemos conformarnos, porque seguimos rezagados y ocupamos uno de los últimos lugares entre los países de la región”, afirmó.
De la Rosa sostuvo que el Gobierno debe adoptar las decisiones políticas necesarias y ejecutar las políticas públicas y la inversión presupuestaria requeridas para garantizar una educación pública de calidad.
“La educación se mejora con colaboración, no con competencia”, sostuvo.
¿Qué se está aprendiendo?
La exministra de Educación Josefina Pimentel consideró que los resultados de PISA deben servir para concentrar la discusión en una pregunta fundamental: qué están aprendiendo realmente nuestros estudiantes.
A su juicio, el análisis no debe limitarse a indicadores como la cobertura escolar, la cantidad de docentes o los recursos destinados al sector, sino que debe determinar si los alumnos están desarrollando las capacidades necesarias para comprender textos, razonar, resolver problemas y aplicar sus conocimientos a situaciones de la vida cotidiana.
PISA: diagnóstico completo
El exministro de Educación Melanio Paredes también cuestionó la interpretación de los resultados y sostuvo que PISA no constituye una fotografía completa de la educación dominicana.
Explicó que la evaluación mide competencias específicas de estudiantes de 15 años y no recoge la totalidad de los aprendizajes contemplados en el currículo nacional.
Paredes también cuestionó la lectura de los resultados obtenidos por República Dominicana en 2015, cuando el país ocupó el último lugar de la evaluación. Señaló que algunos estudiantes no habrían comprendido adecuadamente las instrucciones de la prueba, una situación que, a su juicio, pudo haber incidido en el desempeño registrado.
¿Qué está funcionando?
La directora ejecutiva de EDUCA, Yahaira Sosa Machado, consideró que los resultados obligan a profundizar el análisis sobre la efectividad de las políticas educativas para determinar cuáles están dando resultados, cuáles necesitan ser modificadas y dónde deben concentrarse los esfuerzos.
Sosa Machado advirtió que los resultados internacionales confirman desafíos que ya habían sido identificados por las evaluaciones nacionales y planteó la necesidad de lograr que la inversión, el tiempo escolar y la tecnología se traduzcan en pensamiento crítico, razonamiento y capacidad para resolver problemas.
Matemáticas con rezago
El resultado más crítico se registró en matemáticas, área en la que República Dominicana obtuvo 339 puntos y ocupó el puesto 83 entre 89 sistemas educativos, mientras que el 90.6 % de los estudiantes quedó por debajo del nivel mínimo de competencia.
En lectura, el país alcanzó 346 puntos y ocupó el puesto 80, mientras que en ciencias obtuvo 361 puntos.
En las tres áreas, los resultados dominicanos permanecieron por debajo del promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
Los resultados vuelven a colocar el aprendizaje en el centro de la discusión nacional, pero las reacciones de dirigentes gremiales, y especialistas plantean que el desafío va más allá del desempeño individual de los docentes.





