Brasil llegó este lunes a casi 51.000 muertos por coronavirus y 1,1 millones de enfermos, en medio de una crisis sanitaria que convive con las serias turbulencias políticas desatadas en torno al Gobierno del ultraderechista Jair Bolsonaro. Según una base de datos elaborada por un consorcio de un medio de comunicación que se apoya en estadísticas de Gobiernos regionales, el país llegó este lunes a un total de 50.737 fallecimientos, tiene casi 1.100.000 de casos y se ratifica como uno de los grandes focos mundiales de la pandemia.

La semana pasada, Brasil registró cinco jornadas consecutivas por encima de la barrera de los 1.000 muertos, lo que confirma al país como el segundo del mundo tanto en número de víctimas como de contagios, solo detrás de Estados Unidos.

Las cifras apuntan que el virus sigue avanzando aceleradamente en Brasil pese a que los especialistas alertan de que la pandemia todavía no alcanzó su pico en ese país de dimensiones continentales y unos 210 millones de habitantes.

De acuerdo con los datos de las 27 Secretarías regionales de Salud del país, Sao Paulo, el estado más poblado de Brasil y donde viven cerca de 46 millones de personas, sigue como epicentro de la enfermedad, con 12.588 muertos y casi 220.000 casos confirmados de COVID-19. El segundo estado más azotado por la emergencia sanitaria es Río de Janeiro, que ya contabiliza 8.875 fallecidos y se acerca a los 100.000 infectados. Pese al creciente número de contagios, centenares de personas volvieron a ignorar las prohibiciones impuestas por las autoridades sanitarias y llenaron las playas de la «ciudad maravillosa» este domingo.

En el empobrecido nordeste brasileño, la situación más delicada se encuentra en el estado de Ceará, que alcanzó los 5.523 fallecimientos y podría sobrepasar a Río de Janeiro en número de contagiados los próximos días.

Diversos estados y ciudades brasileñas empezaron a inicios de junio su proceso de reapertura gradual de la economía, pero muchos municipios han dado marcha atrás esta semana debido al acelerado ritmo de expansión del patógeno.

Silencio de Bolsonaro

Diversos políticos, personalidades y movimientos de la sociedad civil lamentaron las más de 50.000 muertes alcanzadas tras cuatro meses del inicio de la pandemia y poco más de tres desde el registro de la primera muerte.

El exministro de Salud Luiz Henrique Mandetta, destituido por el presidente brasileño, Jair Bolsonaro, debido a las divergencias entre ambos sobre el combate de la pandemia, expresó su respeto a las víctimas y dijo que «reza» por el país. «50.000 vidas perdidas. Mi respeto a las víctimas. Mi expaciente llamado Brasil, rezo por ti! Quería tanto no alcanzar esta marca», expresó Mandetta en su cuenta de Twitter. Agregó que el país debe «luchar» y mantener el «foco» y la «disciplina», así como defender la ciencia y el sistema público de salud. «Sigamos juntos. Gobiernos pasan. Oremos!!!», matizó el exministro en un recado indirecto a Bolsonaro, uno de los gobernantes más escépticos sobre la gravedad del COVID-19 y duramente criticado por su apática gestión ante la pandemia.

El exministro de Justicia Sergio Moro, quien renunció en marzo también por divergencias con el mandatario, igualmente lamentó la situación brasileña. «Más de 50.000 víctimas por el nuevo coronavirus. Muy triste. Tened cuidado. Recuerdo que ya tuvimos Ministro de Salud», dijo Moro, en alusión a la destitución fulminante de dos titulares, Mandetta y Nelson Teich, de la cartera de Salud en menos de dos meses y que es comandada interinamente por Eduardo Pazuello, un general sin experiencia en el área de la salud.

Por su parte, Bolsonaro no se manifestó sobre las cifras alcanzadas el domingo y se limitó a subir una publicación en sus redes sociales en tributo a un militar que falleció tras un salto de paracaídas.

«Peor que el dolor de la derrota, es el dolor de la vergüenza por no haber luchado. Nuestra misión es defender la Patria, nuestra libertad y los intereses de la mayoría de nuestro pueblo», escribió en Twitter el líder ultraderechista, quien viajó este domingo a Río de Janeiro para acompañar al funeral del militar fallecido.

Comparte esta noticia: