Ucrania se prepara para otro día de pesadilla. En Járkov, la segunda ciudad en población de Ucrania (1,5 millones de habitantes) a unos 30 kilómetros de la frontera con Rusia y bajo asedio de las tropas de Putin desde hace un par de días, se han registrado importantes explosiones y vehículos rusos ya han entrado en la ciudad, según han confirmado las autoridades. Vídeos del servicio estatal de comunicaciones muestran varios vehículos militares ligeros rusos, también un tanque en llamas. Anton Gerschenko, asesor del Ministerio del Interior, ha asegurado que equipos de las fuerzas especiales rusas están ya en la ciudad y que hay batallas urbanas. Oleg Synegubov, jefe de la administración estatal regional de Járkov, anunció la incursión en Facebook y advirtió a los residentes de que busquen refugio y no salgan a la calle.

Rusia amenazó con elevar su ofensiva y en el cuarto día desde que comenzaron los bombardeos ha vuelto a cargar contra infraestructuras críticas y contra ciudades. Cerca de Járkov, un ataque ha volado un gasoducto de gas natural, según el servicio estatal de comunicaciones especiales de Ucrania, que no aclaró la magnitud de los daños y si la explosión puede interrumpir el suministro de gas, una de las variables que, en pleno invierno, puede contribuir al sitio de Járkov. El ministerio de Defensa ruso ha elevado su amenaza y, alegando que Kiev se niega a negociar, ha anunciado que cargará con todo. “Todas las unidades recibieron órdenes para desarrollar la ofensiva en todos los frentes”, dijo el sábado. Y pidió a los ucranios que insten a su Gobierno a “retirar inmediatamente todo el armamento pesado de las zonas urbanas”.