Un promedio de entre 180 y 220 pacientes atiende diariamente en su servicio de emergencia el hospital traumatológico Dr. Darío Contreras, siendo el 72% por ciento de ellos personas que transitaban en motocicletas al momento de lesionarse y el resto se divide entre traumas diversos y riñas.

Eso explica, de acuerdo a su director, doctor César Roque Beato, el por qué el 72% de camas de internamiento del centro especializado en traumatología están ocupadas por pacientes que se transportan en motocicletas, cuyas edades rondan mayormente entre los 15 y 30 años.

Dijo que del total de pacientes que llegan a la emergencia, el hospital se ve obligado a ingresar entre 20 y 30 pacientes diarios, lo que, asegura, implica una gran inversión económica, ya que cada paciente le sale al Estado por unos 300,000 pesos y si el paciente requiere de cuidados intensivos fácilmente consume el millón de pesos.

Como ejemplo, el doctor Roque Beato destaca que solamente en cobertura de implantes y otros materiales de osteosíntesis, las ARS y la administradora de riesgos laborales pueden pagar en conjunto al hospital entre dos y cuatro millones de pesos diarios, que es el consumo de los pacientes accidentados.

Los traumas

Dijo que el trauma craneal es el día a día que atiende el hospital, muchos de ellos leves, si la persona llevaba puesto el casco protector al momento del accidente de tránsito, pero que otros llegan con traumas graves, lo que se ve mucho cuando se trata de motociclistas que vienen del interior del país, donde el uso de casco protector es menor. “Gracias a Dios la capital es uno de los lugares donde más usan el casco protector, porque si se va al interior eso es un desastre”, señaló el experto.

Dijo que la fractura de muñeca y la torcedura de tobillo son las dos patologías que más llegan a la emergencia del hospital.

Para el especialista en traumatología, en el país se necesita educación vial y que su enseñanza se incluya en el segundo nivel de educación media del sistema educativo.

“No es posible que una persona se aprenda las leyes de tránsito cuando vaya a sacar la licencia, o que una persona ande a pie en la calle y no conozca sus derechos de peatón”, dijo.

Otra medida, explicó, es control en “los teteos” o fiestas improvisadas y en los hogares, porque la mayoría de los pacientes que llegan a la emergencia tienen de 15 a 30 años. “Eso significa que la mayoría de estos muchachos viven en sus casas, con sus padres, y son ellos que los dejan salir en las motocicletas”.

Entiende que en ello además del Estado, deben intervenir los padres, los clubes sociales, las iglesias, entre otros.

Además, ve necesario que se busque la manera de intervenir los “teteos”, porque aquí hay avenidas donde todo el que está ahí en sus carros y motocicletas está consumiendo alcohol y luego salen a conducir.