“Las niñas han sido violadas y sometidas a otras formas de violencia sexual por parte de pandilleros durante ataques a barrios, para aterrorizar a la población cuando una zona está siendo invadida o para arrebatar el control de otras bandas”, así reza uno de los extractos del informe “Soy una niña, ¿por qué me ha pasado esto?: Agresiones de bandas criminales a la infancia en Haití”, realizado por Amnistía Internacional.
Uno de los testimonios fue el de una joven de 18 años que describió cómo fue violada como parte de un ataque más amplio cuando la pandilla invadió su vecindario a principios de 2023, cuando tan solo tenía 16 años.
Amnistía Internacional reseña en el documento que aun cuando las pandillas afirmaron que perdonarían a la población, según dejaron constar mediante el anuncio de la denominada alianza “Viv Ansanm” en septiembre de 2023, esa promesa no fue cumplida.
A los pocos meses, en marzo de 2024, una joven de 16 años que vivía en el barrio de Carrefour-Feuilles regresó a la zona unos meses después de que su familia escapara de la violencia de las pandillas allí ya que estos le habían dicho a la gente que podían regresar a sus hogares “de manera segura”, por lo que fue a recoger los certificados de nacimiento y las tarjetas de identificación que abandonaron en el caos de la huida cuando fue una víctima.
La misma manifestó que aun adolorida y con la ropa rasgada, caminó de regreso al lugar de desplazamiento donde se había mudado su familia, luego de que alguien le diera algo para cubrirse.
«Tenía vergüenza y miedo de contárselo a mi madre… Luego no pude hablar durante tres meses… Se lo conté a mi madre en junio. Finalmente, hablé de nuevo y le expliqué a mi mamá lo que pasó. Ella me llevó a un médico. Descubrieron que estaba embarazada. No es mi elección; ahora tengo que cuidar a un bebe sin padre”, exclamó la joven que está próximo a cumplir 17 años.
El informe recoge múltiples testimonios de diferentes adolescentes violadas por los desaprensivos miembros de las distintas bandas armadas en Haití; precisamente, la pasada semana, el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) denunció los «horrores inimaginables» a los que los grupos armados someten a los niños en ese país, donde la violencia sexual contra los menores ha aumentado en un 1,000 por ciento convirtiendo sus «cuerpos en campos de batalla».





