La recepción de remesas es un flujo vital para la economía. Así como va en aumento también sube a lo inverso. Aunque ocupan un lugar menos central en las cuentas nacionales, las remesas que se envían desde la República Dominicana también pueden ser un indicador relevante de la presencia de poblaciones migrantes.

Registros del Banco Central indican que en el 2020 se enviaron desde el país 604 millones de dólares en remesas. El próximo año el monto aumentó 16.5 %, el siguiente 10.9 % y el año pasado 21.7 %.

Solo en el 2023, Haití acaparó el 61 % de las remesas enviadas y Estados Unidos el 22.5 %, según los datos oficiales.

El Ministerio de Economía resalta en un reciente informe que, en el 2022, desde la zona fronteriza se enviaron 6 millones de dólares en remesas, siendo el monto más alto de los últimos 13 años, representando el 1.7 % de la cantidad enviada desde el país.

Impacto en receptores

En su análisis, el ministerio observa que, si bien existe vasta evidencia de que las remesas aumentan directamente el ingreso de los hogares receptores e inciden en la reducción de la pobreza, otras teorías sostienen que, cuando las remesas ejercen un efecto positivo en las economías receptoras, la magnitud de los cambios suele ser modesta.

Señala que las remesas recibidas exhiben una marcada superioridad con respecto a las enviadas, en particular en la zona fronteriza. Esta disparidad, «podría sugerir la existencia de un mayor poder adquisitivo entre los trabajadores migrantes en comparación con los trabajadores residentes en la zona fronteriza».

El flujo de remesas que ingresó en 2023 alcanzó los 10,157.2 millones de dólares, según el Banco Central, y las enviadas 862.2 millones de dólares.