El deterioro del aprendizaje reflejado en el Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes o Informe PISA es común y generalizado entre los estudiantes de América Latina y el Caribe, donde la realidad socioeconómica no se presenta como una variable atada al buen desempeño escolar.

Esta situación es más notoria en la República Dominicana, de acuerdo al análisis «El aprendizaje no puede esperar, lecciones para América Latina y el Caribe a partir de PISA 2022″, realizado por el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Refiere que el 98 % de los estudiantes dominicanos  más pobres y el 81 % de los más ricos tuvieron un bajo desempeño.

«El hecho de que haya más estudiantes con bajo desempeño entre los estudiantes relativamente más ricos de América Latina y el Caribe(ALC) (81 %), que entre los estudiantes más pobres de la OCDE (47 %) sugiere que el nivel socioeconómico no es un antídoto para el bajo desempeño en la región», indica el documento.

En comparación con los otros 13 países de ALC que participaron en PISARepública Dominicana es el  que tiene la mayor proporción de estudiantes con bajo desempeño: el 92 % no obtuvo puntajes para pasar en matemáticas, el 75 % no aprobó lectura y el 77 % ciencias.

Los valores positivos de la prueba PISA van del nivel 2 al 6 y representan la competencia básica necesaria en ciencias, matemáticas y lectura para participar plenamente en la sociedad.

La mayoría de los estudiantes de ALC obtuvieron puntajes en los niveles de competencia más bajos de PISA; el desempeño en los niveles de competencia más altos fue extremadamente excepcional, como Chile y Uruguay, que reportaron el mejor desempeño de ALC.

En el caso particular de la  República Dominicana, solo el 10 % de los estudiantes alcanzó la competencia básica entre los estudiantes de 15 y 16 años, a quienes se le aplica esta prueba.

Los estudiantes dominicanos muestran rezagos en comparación con los países ricos. Refiere el análisis que el país obtuvo un puntaje de 339, cuando el promedio de la OCDE fue de 475, lo equivalente a siete años de atraso.