Desde este jueves la Iglesia Católica celebra la etapa cumbre de la Semana Santa: el Triduo Pascual o tres días de actividades fuertes para la feligresía que culmina con el domingo de resurrección.

Este jueves inicia el triduo con la misa crismal que encabeza el obispo y en la que se bendicen los óleos que serán utilizados durante el año siguiente para bautismo, la confirmación, unción los enfermos y ordenación sacerdotal. Los aceites son entregados a cada parroquia de la diócesis durante la misa que se celebra en horas de la mañana.

También en la misa crismal los sacerdotes hacen renovación de sus votos recordando confirman su promesa de continuar sirviendo a Dios y sus votos de obediencia y pobreza. En la tarde se celebra la cena del Señor que instituye la eucaristía y el sacerdocio.

Entre la noche de Jueves Santo y Viernes Santo muchos católicos se dedican a visitar siete monumentos, siete iglesias donde se instalan monumentos de acompañamiento, lugares decorados para la ocasión.

El segundo día del Triduo Pascual es el Viernes Santo se dedica a la pasión. Es el único día del calendario litúrgico que no se celebra misa porque cada eucaristía se celebra a Jesús resucitado y como ese día fue crucificado no hay motivo para celebrar. Ese día se meditan las siete palabras de Jesús durante la crucifixión, espacio que utilizan los sacerdotes para  llamar la atención sobre temas de inter?0s para el pueblo de Dios.

El padre Martín Tirapu, párroco de la iglesia San José Obrero, en el Ensanche Ozama, llama a los creyentes a vivir unos días de tranquilidad y espiritualidad para celebrar con Cristo el paso del pecado a la gracia.

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