Victor Manuel Rocha, exembajador estadounidense en Bolivia, fue condenado a 15 años de cárcel este viernes, tras ser acusado de ser espía para Cuba durante cuatro décadas.

Rocha, de 73 años, recopiló información de inteligencia estadounidense para el gobierno cubano desde cerca de 1981.

En sus años como espía, Rocha ocupó cargos importantes en el Departamento de Estado, desde donde pudo acceder a información confidencial de alto nivel e influir en la política exterior estadounidense, de acuerdo con la Fiscalía.

El acusado, que se había declarado inocente en este caso, pero luego anunció que cambiaría de postura durante una audiencia ante un tribunal federal de Miami, en Florida. Este viernes 12 de abril, admitió oficialmente su culpabilidad ante la jueza Beth Bloom, previo a su sentencia.

Rocha, estadounidense nacido en Colombia, llevó a cabo «una de las infiltraciones de mayor alcance y duración en el gobierno de Estados Unidos por parte de un agente extranjero», dijo en diciembre el fiscal general Merrick B. Garland.

Entre 1999 y mediados de 2002, fue embajador en La Paz, donde causó una gran polémica al amenazar con retirar la ayuda estadounidense a la guerra boliviana contra las drogas, si el izquierdista y exsindicalista cocalero Evo Morales ganaba las elecciones.

La caída del «embajador» Manuel Rocha

Nació en Colombia y a los 10 años se mudó con su madre viuda y sus dos hermanos a la ciudad de Nueva York. Vivieron un tiempo en Harlem mientras su madre trabajaba en una fábrica clandestina y se las arreglaba con ayuda de cupones de alimentos.

Obtuvo una beca para minorías en 1965 para asistir a la escuela Taft, un internado de elite en Connecticut. De la noche a la mañana fue catapultado de una vida en lo que llamó un “gueto” sumido en disturbios raciales al mundo refinado de la riqueza estadounidense

No está claro exactamente cómo Cuba pudo reclutar a Rocha, pero los fiscales dicen que ocurrió en algún momento de la década de 1970.

Manuel Rocha era bien conocido en los círculos de élite de MiamiOcupó altos cargos en Argentina, Bolivia, Cuba.

Pero su halo de exembajador comenzó a resquebrajarse cuando el exagente de la CIA Félix Rodríguez tuvo dudas sobre él en 2006 luego de que un teniente coronel desertor del Ejército cubano se presentó en su casa con una pista sorprendente: “Rocha está espiando para Cuba”.

Rodríguez, quien participó en la invasión de bahía de Cochinos, en Cuba, en 1961, y en la ejecución del revolucionario Ernesto ‘Che’ Guevara, creyó en ese momento que la información sobre Rocha era un intento de desacreditarlo. No obstante, dijo que transmitió el mensaje del desertor a la CIA, que se mostró igualmente escéptica.

“Nadie le creyó”, dijo Rodríguez en una entrevista con AP. “Todos pensamos que era una difamación”.

La ‘confesión’ de Manuel Rocha a un agente encubierto

Quién es Manuel Rocha, el diplomático que se declara culpable de espiar al «enemigo» EEUU para Cuba

Esa pista de hace tanto tiempo volvió con devastadora claridad en diciembre, cuando Rocha fue arrestado en su casa de Miami. Fue acusado de servir como agente secreto de Cuba desde la década de 1970, en lo que los fiscales llamaron una de las traiciones más desvergonzadas y de larga duración en la historia del Departamento de Estado.

Rocha admitió haber trabajado para Cuba durante «40 años» en varias reuniones mantenidas en 2022 y 2023 con un agente encubierto del FBI que se hacía pasar por un representante de la Dirección General de Inteligencia de Cuba.

Rocha fue grabado en secreto por un agente encubierto del FBI cuando elogió a Fidel Castro como ‘el Comandante’ y alardeó sobre su trabajo para el gobierno cubano.

Y para ocultar sus verdaderas lealtades, dicen fiscales y amigos, Rocha adoptó en los últimos años la personalidad falsa de un ávido partidario de Donald Trump, quien hablaba con dureza contra la nación insular.

Otro frente judicial para Manuel Rocha

Los problemas judiciales del exdiplomático van ahora más allá de este caso.

Ofelia Acevedo, la viuda de un disidente cubano fallecido en 2012, Oswaldo Payá, damandó a Rocha por su supuesta responsabilidad en la muerte de su marido.

Según el documento judicial, las autoridades cubanas asesinaron a Payá «como resultado directo y próximo de las acciones del demandado como agente encubierto» y de «su misión de recopilación de información contra los Estados Unidos».

Payá, ganador en 2002 del premio Sájarov de derechos humanos del Parlamento Europeo y líder político, murió el 22 de julio de 2012 cuando viajaba en automóvil en Cuba. Tenía 60 años. Otro opositor, Harold Cepero, de 31 años, falleció en el mismo choque.

Ambos iban acompañados de un político conservador sueco, Jens Aron Modig, y del español Ángel Carromero, que conducía el vehículo.

Las autoridades cubanas acusaron a Carromero de homicidio imprudente por exceso de velocidad, algo que él siempre negó. El español asegura que ese día los embistió un vehículo de los servicios secretos cubanos.

En un informe publicado el pasado mes de junio, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) concluyó que «agentes estatales» de Cuba participaron en la muerte de Payá y Cepero.