Miedo, encomendarse a Dios o enojo representan el estado de ánimo más común entre muchos de los dominicanos que a diario sienten que arriesgan sus vidas al subir a una motocicleta como medio de transporte para llegar a sus destinos.

Al motoconchista acuden empujados por un deficiente servicio de transporte público que no les garantiza acceso cercano a los carros o autobuses de concho, o por la prisa de llegar en una ciudad frenada por el exceso de tránsito.

«Cuando tú vas en motores, tú vas encomendada a Dios, porque a ellos (los motoristas) no les importa quién esté montado». Lo dice una usuaria asidua del servicio de motoconcho, el que utiliza para ir o regresar del trabajo. Testimonios de otros usuarios de ese servicio, incluso, entre los propios conductores consultados, exponen el mismo sentir ante un modo de proceder que definen de temerario o «de locos».

El temor no es antojadizo, pues los motoristas ocupan los primeros lugares en las cifras de accidentes de tránsito y de muertes en las vías públicas.

La mujer, que prefiere no identificarse, describe lo que le ha tocado vivir durante el uso de motores. «Se van por los elevados, se vuelan los semáforos… Incluso, en una ocasión, salí del trabajo enferma. Llamé a un Uber moto que se subió por el elevado y lo retuvieron conmigo. Le quitaron el motor y yo tuve que quedarme un tiempo parada ahí». También recuerda momentos en los que tuvo que amenazar al conductor con reportarlo si no moderaba la forma de conducir. Ante el riesgo constante, decidió quedarse con un conductor de confianza. Éste, aunque suele moverse de un carril a otro entre carros, «no es imprudente, no lleva exceso de velocidad ni sube por los elevados o se lleva la luz en rojo del semáforo», comenta.

Volando

«Es que ellos andan como volando, para volver otra vez. Pero yo los controlo y les digo que, si van a ir rápido, mejor no me monto», comenta Amparo, otra usuaria que cuenta el triste desenlace de una vecina que falleció tras un accidente a bordo de un motoconcho. «Es Dios que protege a uno», exclama.

«A mí me asusta su manera de conducir«, comenta un joven mientras comparte con unos amigos en un parque en el sector Los Ríos.

En la parada de motores Las tres avenidas, en Los Ríos, Enrique Díaz, presidente del grupo que reúne a trece motoristas, se ríe al reconocer que la fama que tienen es porque se la han ganado. «Es que hay motoristas que andan atracando, andan rompiendo vidrios, subiéndose a las aceras… todo el mundo no es igual, pero pagamos todos«.

Él lleva 16 años en el servicio y dice que nunca ha tenido inconvenientes en las calles, porque conduce con prudencia y acude a las charlas de capacitación que les dan en el Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant).

Al preguntar a Díaz sobre el casco protector que, según las leyes deben llevar tanto el conductor como el pasajero, dice que «eso todavía no se ha implementado».

El artículo 157 de la Ley 63-17, de Movilidad, Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial de la República Dominicana, aprobada en 2017, dice que los conductores de motocicletas y sus pasajeros deberán estar provistos de casco protector homologado. Sin embargo, en las calles solo se observa el casco en los conductores, nunca en los pasajeros.

«Es raro el motorista que tenga dos cascos y el cliente no lo exige», indica Díaz.

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Infografía

Randolfo Rijo Gómez, del Intrant.
Intrant inicia acuerdo con PedidosYa

Ayer, el director interino del Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant), Randolfo Rijo Gómez, sostuvo un encuentro con ejecutivos de la plataforma digital «PedidosYa República Dominicana» a fin de regular a los motociclistas que realizan servicios de entrega a domicilio. Entre los temas que debatieron está la forma de operar de dicha plataforma en el país y se dio inicio a un acuerdo de entendimiento con miras a establecer acciones inmediatas que permitan disminuir los accidentes e incidentes entre conductores, mientras la regulación agota su proceso. En la reunión, realizada en la sede del Intrant, se socializaron iniciativas de capacitación que realiza esa institución a través de la Escuela Nacional de Educación Vial (Enevial).