Cientos de hombres y mujeres convierten  a San Cristobal en una gigantesca y sucia cocina que no obstante crean cientos de empleos informales que benefician a trabajadores que comen el plato del día a buen precio,por lo general no cumplen con las condiciones de higiene que regula esas iperaciones

Cumplen los vendedores de comidas en las calles de San Cristobal las regulaciones?

Que se tenga conicimiento,ni el cabildo,de las autoridades de Sald Publica,dihamos la Direccion provincial de Salud de San Cristobal no han establecido,hasta el momento,ningun tipo de regulacion que garantice que los alimentos que se venden en las calles de San Cristobal cumplen con las nermas de higiene para su consumo

La venta sin ningún control de todo tipo de alimentos cocidos, frutas y jugos en las calles de San Cristobal parece estar en aumento, debido a la creciente población urbana móvil, al desempleo, y sobre todo, a la falta de controles sanitarios y de uso de los espacios públicos.
Freír o cocinar alimentos comunes es algo que no necesita de ningún entrenamiento especial. Para poner un lugar en donde se venda comida o desayuno la inversión es mínima ya que todo el mundo tiene calderos, estufas y pequeños tanques de gas, después de eso es comprar los alimentos, cocinarlos y ofertarlos, ese es el negocio. Por estas razones es tan fácil ganarse la vida de esta manera

La mayoría de los puestos de ventas de alimentos y frutas son móviles y se colocan en cualquier lugar sin importar si es en plena calle, acera, parque, área verde o solar baldío.
Pequeñas guaguas de las llamadas plataneras, carretillas y hasta baúles de carros son habilitados para vender comidas en sitios específicos, como las construcciones y alrededores de oficinas gubernamentales, escuelas y universidades.
Ahora con la agravante de que muchos de esos negocios están en manos de haitianos y venezolanos indocumentados.
Comidas por doquier
Son cuatro los factores básicos que se combinan para el aumento de esta nueva forma de hacer negocio con las ventas de alimentos, que incluyen plato del día de la comida criolla, empanadas rápidas en nuestras calles.
El crecimiento demográfico, la necesidad de la gente de alimentarse en las calles a bajos precios y la falta de controles de las autoridades sobre este tipo de negocio es la principal motivación para su proliferación.

Desayuno
El desayuno es posiblemente la comida más importante y popular para empleados, estudiantes y trabajadores informales en nuestra geografía. Los yaniqueques o empanadas rellenas posiblemente sea el alimento que tenga más lugares de expendio y por eso sea el más vendido en horas de la mañana. Son pocas las esquinas o frente de colmados que no tengan a un hombre o mujer vendiendo empanadas.
El salami, jamoneta, longaniza y espaguetis con fritos verdes son otros de los productos más solicitados a primera hora. Víveres (yuca, batata, plátanos y guineítos) hervidos con arenque o bacalao, leche con café, panes con jamón, queso y tomate, huevos “burger”, platos de frutas y arepas dulces y con sal entre otros son también de los alimentos que se venden diariamente.
Al mediodía
La venta informal de comida se ha vuelto tan popular en el país, que ya en plenas aceras o cualquier galería, sala o marquesina se convierte en un lugar para la venta del tan solicitado plato del día.
“Yo por lo regular me desayuno con 50 pesos. Un día compro 15 pesos de espaguetis y 10 de frito y un jugo y con eso resuelvo. Otro día puedo comprar jamoneta con fritos y un jugo”, según Francisco Sepúlveda, empleado de un taller.